Muchas son las ventajas de vivir en la ciudad: en el centro de todo. La mayoría de los centros urbanos tienen un centro focal, un sitio donde la mayoría de las transacciones comerciales, los eventos culturales, las operaciones administrativas y todos los otros sucesos que configuran una sociedad suceden.

Sin embargo, no todo son ventajas respecto a vivir en el centro del “hormiguero” por decirlo de alguna forma. Es más estresante, y hay muchas cosas con las cuales es difícil lidiar en términos cotidianos: el ruido, quizás la contaminación, la saturación en todas partes. La cercanía es una ventaja incuestionable, pero también lo es el hecho de que hay mucho más en la vida que vivir cerca del trabajo o la escuela: estamos hablando de la calidad de vida, algo que todos buscamos tarde o temprano.

Esta opción es sobre todo verdadera para las personas que ya se han convertido en padres o madres. Es poco probable que quieras que tus hijos crezcan en medio del ruido y la aglomeración de las ciudades. Ello no quiere decir que tengas que renunciar al confort o a los servicios que la ciudad ofrece.

Pongamos por ejemplo el caso de Madrid. Madrid es “la” gran ciudad española por excelencia, y por ello, cuenta con todas las empresas, instituciones educativas, oficinas gubernamentales y cualquier otro sitio que se pueda necesitar. Y también se encuentra saturada de personas que desean vivir en el centro de todo.

Pero lo que también tiene Madrid es una red de transporte público admirable que permite sin problemas que las personas que trabajan o estudian en la gran urbe, se trasladen cotidianamente desde ciudades aledañas como Leganés. Además, este tipo de pequeñas zonas urbanas que forman parte de la aglomeración madrileña, cuentan con instituciones educativas de alto nivel y todos los servicios: escuelas, constructoras, alquiler de trasteros en Leganés, etcétera.

Como podemos ver, vivir fuera de la ciudad tampoco está tan mal, y nos permite contar con una mejor calidad de vida en el largo plazo.