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Viento
con teclado:
De
entre los instrumentos de "viento con teclado" cabe destacar
especialmente uno, el órgano.
El órgano se compone de multitud de tubos a los que el aire llega por
vibración. El mecanismo arranca con el teclado o teclados, ya que
suelen haber tres teclados y un pedallier. Al pulsar una tecla, el aire
contenido se expulsa mediante vibración hacia los tubos, y mientras se
continue pulsando la tecla, se continuará expulsando el aire. A través
de una misma tecla es posible activar de uno a decenas de tubos.
Los tubos en cuestión poseen una lengüeta o bisel y pueden pueden
llegar a medir casi 10 metros. La longitud de éstos debe relacionarse
con una tonalidad grave, es decir, a mayor longitud y grosor, más grave
será será el sonido resultante.
La disposición de los tubos se hace obedeciendo a la estética visual,
es decir, de forma simétrica e igualda. Aquéllos que vemos desde el
exterior son los llamados "tubos de fachada".
Por otro lado, conviene añadir que los registros permiten variar el
timbre de una nota, es decir que, a lo largo de una obra el intérprete
puede ir variando el timbre de las notas. Al mismo tiempo, el pedallier
sirve para combinar correctamente los teclados.
Uno de los efectos que pueden conseguirse mediante el órgano es el
"pleno", o sea, la vibración del aire en la mayoría o
totalidad de tubos que componen el órgano.
No obstante, los registros que pueda emitir un órgano dependeran
siempre del artífice que lo haya construido.
Debido a la tonalidad que desprende, se le ha relacionado, generalmente,
con espacios tales como las iglesias o la música de cámara. Aunque
esto sea cierto, es importante resaltar que el órgano es un instrumento
abierto a muchas más posibilidades.
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