La vida contemporánea está llena de situaciones que pueden llevar tu estrés a niveles alarmantes. Una simple salida en el auto a hora pico puede ser suficiente.

Pero en realidad, son muchas más las cosas que enfrentamos cotidinamente que nos tensan los nervios: el trabajo, el recibir noticias difíciles de digerer ya sea por fax por email, por teléfono o por correo electrónico, problemas financieros, problemas de salud…

Las razones son múltiples, pero también es cierto que existen muchas formas de recuperar la tranquilidad, relajándonos en los pocos ratos libres que tengamos para ello.

Una  primera forma es salir a dar una caminata. Buscar un parque o un área verde cerca de nuestro hogar y dedicarle una media hora a caminar por ahí. Una caminata medianamente intensa, de al menos media hora, nos ayudará a despejar nuestras ideas y sentirnos mucho más relajados.

Una segunda forma es encerrarnos en nuestra habitación, encender velas con algún aceite escencial relajante, por ejemplo manzanilla o lavanda, y escuchar música por al menos media hora, de preferencia con la luz eléctrica apagada.

Un tercer mecanismo es tomar un baño. Cerrar bien la puerta del baño y preparar el agua nuevamente utilizando aceites escenciales relajantes, y pasar en el agua al menos cuarenta minutos. De ser posible, se recomienda meter los oídos bajo el agua, de forma que el ruido rítmico que producen nuestros propios movimientos y respiración dentro del agua, nos ayuden a liberarnos del estrés.

Éstos son sólo algunos ejemplos de recomendaciones para tomarte unos minutos (menos de una hora) y hacer actividades que sin duda te ayudarán a liberarte del estrés, a recuperar un poco la tranquilidad, relajarte y enfrentar la vorágine de la vida cotidiana y el trabajo con mucha más energía, con mucha más paz interior y con ganas de superar los problemas diarios con una buena cara y sin exceso de nerviosismo.