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Napoleón L Gómez
Corso03@yahoo.comOda y reflexión
"Oda y reflexión por Dulce María y Loynaz"
(Ella fue poetisa cubana, premio Cervantes)
De pié, los brazos en arco
apoyados en el bronco armazón
de mi camión enhiesto.
Ignorante él de la pasión
que aqueja a mis miembros.
Escucho anonadado los versos
que en luto de amor,
Estorino declama a la excelsitud
hecha mujer, quien, aun partiendo
regala con su manto
a una paz floridana,
los colores de sombra
de una mañana cubana.
Dulce María, frágil azucena,
yo también tuve mi Verona
que a tus versos no desdoran.
Postrada mi alma
de insomne dolor un asta
aun con la patria de hinojos mancillada
a los estudiantes de tu majestad
hablé en alas,
y no con versos
que el tirano procaz textuara.
Y como tú, aquel Diamante
con Alma de Beso,
Agramonte, cual romance en haz
conformáronme aquella Verona fugaz
entre rejas la palabra con saña mortal.
Despedí a mi padre
en aherrojo mis manos
en fecha de tu acoso final,
en tinieblas te honró Cervantes,
desde tinieblas invoqué
desdeñases el premio
en presencia del Castro aberrante.
Y ya en las calles caminé el verde opaco
del desvencijado palacete.
Y clamé por verte
y no se pudo dejarme verte.
Sus Odas, Perla,
cuasi cantares de gesta,
blazones, campiña,
aroma y campesinas;
ella, mi Verona,
por mí, caminó bajo agua,
y de mis carceleros
la mirada cansina,
a por destronar
la gloria a que ni aspiran;
campante, cual haz,
mi Verona resuelta en su faz
recontó tus versos
con pasos de realidad.
Yo la tuve entre mis brazos,
detrás de rejas la tuve, es verdad,
y ella me cantó en lirios,
tus versos, los de un apóstol.
Y porque ya no la tengo,
aunque un padre de "rojo" renqueante aborregado
me la haya apartado,
tuve mi Verona
aunque haya muerto.
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