|
Heriberto Ruiz
herilk@hotmail.com
Hoy
vengo a desayunar
Chocovele:
Hoy vengo a desayunar
aquí a la orilla de un río,
ahí donde besa a la mar,
Donde acaba su destino.
Veo las barcas flotar
sobre un cause que respira
su postrer estertor
dándose mientras expira.
Y es la selva tal
que con su resuello nutre,
que desgarra alma mortal,
de tanto verdor lastima.
Y las palmeras penachos
que sobresalen las copas
emperadores guerreros
vislumbrados en la selva.
Rasgado el cielo azul
por aves canoras en ruta
y rozar de golondrinas
esas aguas en calma.
Y esos cúmulos brutus
elevados a los cielos
escupidos por volcanes
escondidos bajo los mares.
Selva, mar, nubes y río
rozando questos manglares
vida revoloteando, almas
llenándose de almas.
Palapas abandonadas
que recupera la selva
esta belleza agreste
aún apenas violada.
Y es tanta la quietud en riada,
tal esta su hermosura.
Que siente uno el alma culpable
de posarle la mirada.
Vieras cariñito mío
el placer que depara
ese orgasmo perpetuo
entre, cielo, selva y agua.
Y si supieras mi nena
que dada tanta belleza
lo único que gana pena,
¡la ausencia de tu realeza!
Cuasimodo
Casitas, Ver. A orillas del río Bobos,
22 de Junio del 2001.
|