Pedro Ortega Ibáñez
E-mail: netsystem@worldonline.es
Estoy Cambiando los canales de televisión de un modo obsesivo,
sin prestarles ninguna atención. Me aburro, me desespero. Hace
calor y yo mentalmente voy repasando un cúmulo de ideas, de
paranoias, como si realmente se tratase de hacer zapping. Pienso
que no puedo más. Pienso que vivo como un cerdo. Pienso que mi
rutinaria forma de vivir carece por completo de sentido. Pienso
que estoy harto de pensar, necesito actuar. Pienso que no sé que
coño hacer. Me siento como una cometa suelta, desbocada, sin
ningún hilo que me conecte a la tierra. Pienso que no tengo
sueños. Hace tanto tiempo que no deseo nada, que no me planteo
ninguna meta. Quizás demasiado tiempo. Me pongo de espaldas, con
la mirada fija en el techo. Pienso que no tengo sueños. Me pongo
de costado, de frente a la pared. Me pongo bocabajo, con la cara
sobre un pantalón vaquero. Me incorporo y me siento. Suelto el
mando a distancia cansado de manosearlo. Decido comerme un poco
las uñas hasta que empiezo a sangrar. Me vuelvo a tumbar. Estoy
agobiado. Estoy desmoralizado, totalmente desmoralizado. Pienso en
lo que hice la última vez que me sentí así. Recuerdo que estuve
limpiando. Sí, es una buena idea. Vuelvo a mirar a mí alrededor.
Todo está echo una mierda. No sé por donde empezar. Me enciendo
un cigarro mientras lo pienso. Vuelvo a coger el mando a distancia.
Pienso que no tengo sueños. Pienso que estoy demasiado cansado
para limpiar. Cierro los ojos. No tengo ganas de dormir. Casi
está amaneciendo. Quizás sólo este atardeciendo o tal vez ya se
está haciendo de noche. No lo sé. No me importa. Oigo pasar un
coche. Luego otro. Después otro. Ahora pasa una moto. Pienso que
no tengo sueños. Ahora ya no sé dónde apagar el cigarro, la
montaña se está deshaciendo. También hay siete u ocho yogures
vacíos y llenos de hormigas sobre la mesa. Escupo en uno y presto
atención al sonido que hace la colilla al apagarse en mi saliva.
Estoy cansado de no hacer nada. No sé qué coño hacer. No tengo
ganas de hacer nada. Pienso que no tengo sueños. Pienso que la
gente me asusta. Debe de ser por que me siento un loco y sé que a
la gente no les gustan los locos. Quizás no estoy loco. Quizás
solo estoy algo falto de sueños...