Maximiliano
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El Dinero... ¿Compra la Libertad?
La libertad es subjetiva. Hasta el reo de mayor condena puede
ser libre. Berkeley, en “Principles of Human Knowledge”,
formuló una hipótesis muy interesante: según el, decimos que
las cosas existen porque la podemos ver, tocar... porque podemos
percibirlas. Si un objeto estuviera fuera de mi alcance sensitivo
diría lo mismo, aunque para Berkeley, esto es una gran falacia,
ya que “no es posible que (las cosas) existan fuera de las
mentes que las perciben”.
La libertad da a lugar a una situación muy parecida ya que
solo existe si la percibimos. Por eso hasta el reo con mayor
condena puede ser libre , puesto que la libertad se siente, se
disfruta, se percibe.
El dinero, puede comprar la libertad de muchos en este mundo,
berbi gratia, puede comprar la libertad espiritual de aquel que
disfrute viajar y su felicidad comprenda de cosas abstractas, pero
nunca podrá comprar la libertad de un infeliz, pues nada podrá
otorgarle el goce de la libertad, tampoco la libertad espiritual
del materialista, ya que no posee espíritu.
Gracias a la teoría de Berkeley, puedo argüir que un perro
negro de tres cabezas, existente en mi imaginación, es tan real
como la hoja en la que escribo, debido a que puedo percibir al
primero. Borges, en su cuento titulado Tlön, Ukbar, Orbis Tertius
(Ficciones) postula la existencia de un orbe (inventado por un
grupo de hombres) de subjetivismo y fantasía que destituye al
corriente realismo crítico.
Tal vez, el mundo que rondamos, existe en nuestra conciencia, y
no sería vano complementar el real con uno ideal de nuestra
imaginación que, según Borges, es harto más verdadero que los
remedos del Realismo.
La libertad existe para quien la perciba, y para nadie más,
con esto fundamento la primer inferencia de este texto.