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Numa Pompilio
numa_pompilio9@hotmail.com
El rito del
agua
Se sentaban a conversar a
diario.Las visitas eran constantes como constantes las ideas y
fantasías que por la cabeza de él emergían,haciendo un
ruido insoportable para sus oídos internos.Es que cada vez
que se sentaban juntos a la mesa(...)lo único que a él le
interesaba era aquel chirrido considerado consecuencia de
todos aquellos minutos con ella(...)Ella después de recibirlo
con un beso caminaba con dirección a la cocina,le ofrecía
agua y él asentía(...)Volvía trayéndole un vaso hasta el
tope de agua y él sin temor a la extinción o quizá pensando
en que podría venir,tomaba el vaso con agua entre sus manos,(...)se
lo llevaba a los labios como si el líquido que estaba
bebiendo fuese la abundancia que se tiene que escasear,o como
si fuese la escasez que sólo nos queda por disfrutar hasta el
fin.(...)Siempre supieron aprovechar los trabajos del colegio
para citarse en casa de ella y desarrollarlos.Puros
pretextos.Y siempre terminaban ambos a la mesa frente a frente
conversando y agotando el agua que humedecía sus labios y
bocas secas por la cantidad de palabras lanzadas al aire,
algunas sin sentido.Casi superados los diez vasos de agua
bebidos,cinco por cada uno,ella se disculpaba y sabía lo que
tenía que hacer.El con un gesto respondía y se preparaba
para hacer lo que a ella parecía gustarle; y que ambos
entendían como la característica especial de su amor.Todo
esto formaba parte de un ritual tan extraño como
incomprensible y tan fantasioso como lo inimaginable hecho
realidad.Y ellos gozaban de este ritual,lo buscaban,lo
entendían,era su lenguaje.Las miradas inconstantes
provenientes de aquellos ojos coquetones que ella tenía
culminaban clavándose en los de él,convirtiéndose en aquel
lenguaje silencioso que le decía “prepárate,yo ya estoy
lista”.(...)Se ponía de pie,colocando el vaso entre las
manos que él tenía clavadas en la mesa y que parecían
adivinar con sus tacto el temblor previo a la consumación del
rito.El la miraba y ella también.Dejaba su sombra tras su
cuerpo disculpando la retirada y con pasos acelerados corría
los siete escalones con dirección al retrete.El la seguía
con la mirada hasta que ella se perdía en el último ruido
desagradable para sus oídos,el producido cuando cerraban la
puerta del baño.Y allí estaban los dos.El angustiado
esperando aquel ruido (el único) que lo transportaba a un
mundo de fascinación;y ella tratando de producirlo a más y
más volumen;tratando de agotar todo el líquido ingresado por
arriba y ahora evacuado por abajo.Ambos disfrutaban de ese
ritual(...)Se sentía fascinado y excitado por aquellos ruidos
que daban rienda suelta a su imaginación y a sus manos.Y
ella,quién sabe qué cosa haciendo con su excitación y
privacidad,encerrada en el baño,sentada en el retrete(...)Todos
los días él volvía casi a la misma hora,y ella,después de
poner a enfriar el agua hervida,lo invitaba a sentarse a la
mesa,le ofrecía un vaso con agua para beber.Ambos bebían.El
su primer vaso,ella el sexto.
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