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| Diario
mural del mayo francés |
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“Olviden
todo lo que aprendieron. Empiecen por soñar”
El
22 de marzo de 1968 los estudiantes de la Facultad
de Humanidades de Nanterre, Francia, ocuparon las
oficinas administrativas de la casa de estudios con
un objetivo: la polítización de los claustros
universitarios.
Esto
dio origen al mayo francés, un movimiento con
resonancia entre los estudiantes de todo el mundo.
Revolución
estudiantil genuina para algunos, rebeldía pequeñoburguesa
para otros, lo cierto es que las consignas en las
paredes de los edificios universitarios, y en las
calles, constituyeron
una de las mejores armas empuñadas por los
estudiantes en su lucha contra el poder establecido.
El
trabajo de Cristina
Piña en esta obra consistió en reinterpretar para
el lector de habla hispana el sentido de muchas de
las consignas del mayo francés. Como los gráffiti
no sólo se construían con sentido político sino
también poético, Piña no duda en cambiar frases
completas para no entorpecer la sonoridad, la
cacofonía buscada, la asociación entre sílabas.
Es una buena decisión, ya que una traducción mecánica,
sin agregados o recortes,
sin reconocer la diversidad cultural e idiomática,
le hubiera quitado riqueza al trabajo de recopilación.
También es un acierto el hecho de que la traductora
respeta los errores de sintaxis y de ortografía
para mantener la espontaneidad del escrito.
Piña,
entonces, rescata la palabra ya no como entidad estática
sino como instrumento dinámico al servicio de la
comunicación efectiva.
Gustavo
Camps
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