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| Aventuras
y desventuras de Casiperro del
hambre |
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| COLIHUE-
Colección “Los libros de Boris” |
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Este
nuevo ejemplo de maestría narrativa de Graciela
Montes, una de nuestras grandes autoras,
se inscribe dentro de una colección de
Editorial Colihue llamada Los libros de Boris en
honor a Boris Spivacow, el más grande de los
editores argentinos, pionero en la difusión masiva
de la mejor literatura para niños y jóvenes.
En
ella se pueden encontrar títulos clásicos como
Pinocho y Alicia en el país de las maravillas junto
a otros que van en camino de serlo como Los sueños
del sapo, de Javier Villafañe, o esta joyita que es
Aventuras y desventuras de Casiperro del hambre.
Si
algo confirma Graciela Montes con esta obra es que
la buena literatura no conoce edades: el límite
entre la llamada “literatura infantil” y la
producción “para adultos” desaparece en este
libro para dar paso simplemente a una escritura de
excepción que atrapa por igual a chicos y grandes.
Casiperro
es una especie de Quijote canino que con la compañía
de su escudero El Huesos recorre los caminos que lo
llevarán al amor fraternal, la lucha por la
supervivencia, la desconfianza hacia la raza humana
y el valor fundante de la amistad.
En
su travesía - única
e irrepetible- se topará con hallazgos y pérdidas,
tratará de entender el mundo de los hombres- tan
caprichosos, a veces crueles, otras respetuosos-
para por fin asumirse como un perro hecho y derecho.
Un
libro contado desde
la reflexión, pero, prioritariamente, también
desde el humor: a veces tierno e inocente, otras ácido
y rápido como el látigo, pero siempre disfrutable.
Aventuras
y desventuras de Casiperro del Hambre se erige así
como un ejemplo cabal de literatura para todos,
porque la excelencia no tiene edad.
Marcela
Barriopedro
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EXTRACTO
DEL LIBRO:
“Si
mi madre hubiese tenido dos tetas más, mis
desdichas – y también mis dichas, en fin, mis
aventuras- no habrían siquiera comenzado.Y digo
dos- aunque una sola habría bastado-porque he
notado que las tetas vienen casi siempre de a dos.
De
a dos, o de a cuatro, o de a seis...
O
de a diez, como en el caso de mi madre.
Nosotros
fuimos 11 hermanos para diez tetas, y ahí estuvo el
problema. Y yo para colmo que nací con hambre.
Un
hambre que ni se imaginan, unas ganas de tragarme el
mundo que ni les cuento.” |