Al que inventó el alcohol sería
cuestión de levantarle un monumento. A los tristes los vuelve
alegres, y a los malos idiotas.
Cuando un hombre pide justicia
es que quiere que le den la razón.
Cuando un médico ignora lo que
tiene el enfermo, pide la ayuda de un compañero y cobra el doble.
Y es que la ignorancia se ha de pagar más cara.
El día que fuese cosa cierta
la adivinación del pensamiento se morirían de vergüenza los que
la tuviesen.
El hombre que se enamora de una
mujer que tiene más años que él es un arqueólogo.
El juego cumple una alta misión
moral. Sirve para arruinar a los idiotas.
Engañar a los hombresde uno en
uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil; por
eso el orador tiene menos mérito que el abogado o el curandero.
La mujer hermosa es un peligro.
La fea es un peligro y una desgracia.
Quienes buscan la verdad
merecen el castigo de encontrarla.
Si el
jugador ganara siempre, ya no llamaríamos vicio al juego.
|