El silencio de los
envidiosos es el mejor elogio a que puede aspirar un autor.
En materia de arte no
importa el modo, sino la moda.
Hay pocos lazos de amistad
tan fuertes que no puedan ser cortados por un cabello de mujer.
La gloria es como la mujer
codiciada; la perseguimos si nos desprecia, la desdeñamos si nos
prefiere.
Las ideas no duran mucho.
Hay que hacer algo con ellas.
Los débiles sucumben, no
por ser débiles, sino por ignorar que lo son.
¿No tienes enemigos? ¿Es
que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?
Sólo
son desgraciados el loco incapaz de escoger sus ensueños y el
enfermo a quien el dolor impide soñar.
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