Abandona los grandes
caminos, sigue los senderos.
Economizad las lágrimas de
vuestros hijos, a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.
Educad a los niños y no será
necesario castigar a los hombres.
Educar no es dar carrera
para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
El hombre es mortal por sus
temores e inmortal por sus deseos.
El principio es la mitad del
todo.
Entre dos hombres iguales en
fuerza, el más fuerte es el que tiene la razón.
No sabe hablar quien no sabe
callar.
No te envanezca ser amado
mucho por una mujer a quien profesas ardiente amor.
Resuélvete a seguir la
conducta más excelente y por costumbre te deleitarás con
ella.
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