El
amor es como el agua, si algo no la agita se hecha a perder.
El de la locura y el de la
cordura son dos paises limítrofes, de fronteras tan
imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te
encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la
otra.
El hombre malo puede decantarse
a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible
no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.
El medio
más seguro de hacernos agradables la vida es hacérsela feliz a los demás.
El saber y la
razón hablan, la ignorancia y el error gritan.
El
verdadero patriotismo no es ese que sólo en las grandes ocasiones
se agita y fanfarronea, sino el que cotidianamente trabaja para el
bien común sin alabarse por ello.
Flirtead
con las ideas cuanto queráis; pero en cuanto a casaros con ellas, andad cautos.
La
fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más
patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.
La
religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que
para atemorizar a los malos.
La vida es un
negocio en el que no se obtiene una ganancia que no vaya
acompañada de una pérdida.
Nadie
hablaría tanto en sociedad si tuviera conciencia de lo
frecuentemente que atiende mal a los demás.
No es
filósofo quien teniendo una filosofía en la cabeza no la tiene
además en el corazón.
No os fiéis del que de nada se fia.
No tardará en transigir con
el fin quien está dispuesto a transigir con los medios.
Si los
hombres se limitaran a hablar solamente de lo que entienden,
apenas hablarían.
Son poquísimos
los hombres que sepan tolerar en otros los defectos de que ellos
mismos adolecen.
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