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Aquél que se cree
desesperado, lo es, en efecto.
“Dicen...” es ya una
media mentira.
Es amigo mío aquel que me
socorre, no el que me compadece.
La audacia es, en los
negocios, lo primero, lo segundo y lo tercero.
La ausencia aviva el amor,
la presencia lo fortalece.
La riqueza ha creado más ávaros
que la avaricia hombres ricos.
No cometas obra alguna con
la furia de la pasión, equivale a hacerse a la mar en plena
borrasca.
Por
estas dos cosas no debe uno enfurecerse nunca: por lo que puede
remediar y por lo que no tiene remedio.
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