De
dos tipos de personas no podemos tener una idea exacta: de los que
jamás hablan y de los que jamás callan.
Difícilmente
los tontos son del todo bueno. Y lo peor es que los inteligentes
difícilmente lo quieren ser.
En
el viento del otoño se nota la tristeza de haber mecido las últimas
rosas marchitas.
Interrumpir
el placer en el mejor momento es un buen sistema para evitar que
el placer se interrumpa a sí mismo.
La
única parte verdaderamente sólida de la inteligencia son los
huesos del cráneo.
Lo
más sorprendente del pasado, si se repitiera, sería comprobar
que nada es igual a como nos lo cuentan.
No
digas a nadie: “Me han contado una cosa fea de ti”, sin
decirle la cosa. Le recordarás demasiadas.
¿Quieres
un buen consejo para tu éxito de relación? Ayuda al prójimo a
sujetarse la careta.
Un
buen amigo es aquél para el que nuestra vida no tiene secretos, y
a pesar de todo, nos aprecia.
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