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Confucio
551 a. JC. - 479
a. JC.
Erudito y filósofo chino |
Cuando
veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo,
examínate a ti mismo.
Dónde
hay buena educación no hay distinción de clases.
Dónde
hay justicia no hay pobreza.
El
hombre del conocimiento disfruta sobre el mar, y el hombre de la
virtud sobre las montañas; porque el sabio es inquieto y el
virtuoso pacífico.
Exige
mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás
disgustos.
No
son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la
negligencia del campesino.
Nunca
debemos hablar bien ni mal de nosotros mismos. Si hablamos bien no
nos creerán, y si hablamos mal, nos creerán fácilmente.
Observando
las faltas de un hombre llegamos a conocer sus virtudes.
Perdonásele
todo a quién no se perdona nada a sí mismo.
Por
muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el
corazón.
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