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Cuando
una cosa merece la pena, incluso merece la pena hacerla mal.
El
hombre está dispuesto a morir por cualquier idea, siempre que no
tenga una idea muy clara de ella.
El
juego de ponerse límite a sí mismo es uno de los secretos
placeres de la vida.
El
optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí
mismo.
Hay
algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de
encontrar algo a la vuelta de la esquina.
La
función esencial de la adulación es alabar a las personas por
las cualidades que no tienen.
La
habilidad moderna no consiste en esconder la emoción, sino en
afectarla.
La
intolerancia puede ser definida como la indignación de los
hombres que no tienen opiniones.
La
única educación eterna es ésta: estar tan seguro de una cosa
como para decírsela a un niño.
No
existe en el mundo un asunto sin interés; lo único que puede
existir es una persona que no se interese.
Nosotros
hacemos nuestros amigos; nosotros hacemos nuestros enemigos; pero
Dios nos hace el vecino de al lado.
Puedo
creer lo imposible pero no lo improbable.
Puede
ser bueno que los demás sepan hasta qué punto somos buenos.
Quienes
hemos comprobado que ser jóvenes es bueno, podremos descubrir que
ser viejos también lo es.
Si
el vino perjudica tus negocios, deja tus negocios.
Un
loco pierde todo, menos la razón.
Y
es que aquel disfraz no lo disfrazaba, lo revelaba.
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