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Cuando más hablamos de nuestros propios méritos, menos crédito
éstos alcanzan.
Es
defecto propio de las personas felices, y del que nunca se
corrigen, el creer que los desgraciados lo son siempre por su
culpa.
Los
que creen que el dinero lo es todo, se hallan indudablemente
dispuestos a hacer cualquier cosa por el dinero.
¿Queréis
saber lo que piensan los hombres? No os fijéis nunca en lo que
dicen, sino sólo en lo que hacen.
Querer
ser bueno, es ya ser bueno.
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