El
amor o el odio hacen que el juez no conozca la verdad.
El avaro
es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
El
hombre está siempre dispuesto a negar todo aquello que no comprende.
El hombre tiene mil planes para sí mismo. El azar, sólo uno para
cada uno.
El sabio
no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
Hay la misma diferencia entre
un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
La
esperanza es el sueño de un hombre despierto.
La
hermosura vale más que cualquier carta de recomendación.
La
imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser y el
humor les consuela de lo que son.
La
riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
Los
sabios tienen sobre los ignorantes las mismas ventajas que los
vivos sobre los muertos.
|