Muchas veces, al elegir un producto o servicio que necesitamos, nos dejamos guiar por las opiniones o consejos de los demás, y lo que es aún peor, a veces seleccionamos alguna opción para quedar bien o guardar algunas apariencias.

Ello a lo único a lo que nos puede llevar es a sentirnos incómodos con nuestras decisiones, incluso arrepentirnos de lo que hemos pagado.

Así que sin importar el tipo de servicio o producto que estemos buscando, es momento de dejar a un lado las opiniones de los demás y simplemente centrarnos en nuestras necesidades.

¿Que vamos a salir de fin de semana a Madrid? No es necesario pagar un hotel de cinco estrellas para presumir con las amistades si bien nos  podemos quedar en una opción más cómoda, confortable y más accesible, como por ejemplo,  un hostal para disfrutar en Madrid.

Lo mismo si vamos a contratar a un fontanero y contratistas para remodelar nuestro baño. No es buena idea simplemente tomar el consejo del vecino para no “despreciarlo”. Es mejor evaluar distintas opciones, presupuestos y elementos, de forma que elijamos el trabajador que nos ofrezca una mayor calidad y con una oferta interesante a nivel precio.

Como podemos ver, no es que estemos aconsejando ser “groseros” o despreciar los consejos de los otros, sino por el contrario, tomarlos en cuenta pero sólo como un elemento más dentro de todos los factores que vamos a considerar al momento de contratar un servicio o adquirir un producto.

En último término, quienes van a pagar y a disfrutar o padecer la compra realizada no serán los vecinos, familiares o amistades, sino nosotros mismos.

Por ello asertividad, confianza en nosotros mismos y valoración de ideas son pilares fundamentales de una buena elección al momento de gastar nuestro dinero. Al final, de esta forma no sentiremos a gusto, cómodos y satisfechos con nuestras elecciones.