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XIU-XIU
( The Send down girl )
: Directora: Joan Chen. Guión:
Yan Geling – Joan
Chen. Basado en el libro original de Yan
Geling (“Tian Yu”). Director de fotografía: Lu
Yue. Editor y productor Asociado: Ruby
Yang. Música:
Johnny Chen. Vestuario:
Xi Xiao. Intérpretes: Lu Lu,
Lopsang. Distribuye: Primer
Plano. Prensa en la Argentina: Matu
O´Oconnor. Nuestro agradecimiento por el material
suministrado.
“
. . .Prohibida en China por su contenido sexual y político
. . .” . Con este sello emblemático y propagandístico
en la portada del press-book , la distribuidora
local del film
nos anticipa que seguramente lo que veremos en la
pantalla es un discurso contestario y erótico, que a las
autoridades de la República Popular China
les resultó un tanto indigesto.
Si
bien ni la historia ni los personajes representan
un hecho real; lo que intenta
Joan Chen con su delicada, poética y ficcional
mirada femenina es mostrarle al mundo,
los abusos sufridos por una generación en nombre
de la Revolución Cultural.
Hipotéticamente
los acontecimientos transcurrieron en el año 1975. Lo que
en un principio parecía ser simplemente la descripción
de la epopeya heroica de la revolución enfocada en la
ingenuidad de los niños y su educación. Se transforma
luego en una denuncia concreta sobre la impiedad a la que
es expuesta una jovencita. Primero frustraron su
primer amor, luego prostituyeron su inocencia. ¿ Pero quiénes
lo hicieron o lo permitieron?. Si diera como respuesta al
sistema burocrático corrupto no estaría muy alejado de
las causas.
Resulta
extraordinaria la actuación de Lu Lu; su gesto se
transforma: si la visión de sus ojos reflejaban
un sueño amoroso, luego se opacan y dejan lugar a
la angustia que se materializa
en su degradación física y moral. Increíblemente
lo sórdido convive con la belleza.
Un
hombre de espíritu nómade, sensible y puro
junto a la inmensidad
de una remota naturaleza que por cierto está muy bien fotografiada; son
los testigos atónitos de un destino sin posibilidades de
retorno.
Xiu-Xiu
sólo desea que alguien escuche sus súplicas y se
apiade de su triste,
humillante y desesperanzador
presente.
ARMANDO D´ANGELO
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