Dos héroes que se complementan, el duro
Jim West (Will Smith) con el hábito de disparar primero y preguntar
después, junto al
ingenioso Artemus Gordón (Kevin Kline), un agente experto en disfraces y armas mecánicas
que considera un fracaso el usar la fuerza en su trabajo contra el
crimen. Un villano de
apariencia diabólica, el Dr. Loveless (Keneth Branagh), tan cruel y sin escrúpulos como
genial para crear armas mortíferas. La heroína frágil y encantadora Rita Escobar
(Salma Hayek), para que West y Gordon se saquen chispas. Y un leit motiv
interesante: rescatar al
presidente de los Estados Unidos de las garras de los malos.
Pero si se me permite la metáfora
culinaria los condimentos aislados no garantizan un plato
apetitoso.
Ni siquiera alcanzan para levantar este
filme las ingeniosas armas, robots y aparatos mecánicos de Gordón y Loveless. Tampoco
los gags sobre la ascendencia africana de West, sus contrapuntos con Gordon o sus
equívocos en la fiesta donde el Dr. Loveless se presenta en sociedad.
Rita Escobar muestra su apetecible trasero
y aparece en un par de escenas más, pero sus misteriosas entradas no aportan a la
acción.
El productor del filme, Jon Peters (Batman,
Las brujas de Eastwick y Rain Man) ha expresado que "la historia tenía un potencial
fabuloso para convertirse en un entretenimiento de gran escala", y efectivamente el
potencial existió, sin embargo, pareciera que no se pudo concretar en la
pantalla.
Salvo por algunas escenas de peleas o
huidas de los héroes da la sensación de que Wild Wild West Las aventuras de Jim West es
una película de acción con acciones aisladas. Pareciera que se estrena un filme al cual
todavía no se ha dado la forma definitiva.
Gustavo Camps
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