El encantador Oscar
Wilde escribió la comedia An ideal husband en medio de su tumultuosa
relación con Alfred Douglas, aquella que lo llevaría a la cárcel y al
destierro. El estreno en Londres se produjo el 3
de enero de 1895.
La
adaptación cinematográfica de Oliver Parker en 1999, con textos
ingeniosos que incluyen imperdibles contrapuntos entre personajes junto
con situaciones al tono, es
una de las comedias de época más entretenidas de este año.
En
rigor, el comienzo de la puesta - la presentación de los protagonistas
y la sociedad inglesa hipócrita y puritana - se torna un tanto
errabundo pero una vez que la trama consigue despegar - cuestión de
pocos minutos - atrapa hasta el final.
El
argumento nos pone frente a cuatro personajes principales.
Sir
Robert Chiltern (Jeremy Northan), político reconocido por su
honestidad. La transparente Lady Chiltern (Cate Blanchett). El
matrimonio de ambos es ejemplo de armonía. Lady Cheveley (Julianne
Moore), una hábil mujer que llega con una propuesta non sacta para Sir
Chiltern. Arthur Goring (Rupert Everett) un dandy amante de las fiestas
y las mujeres (incluidas las de otros) para el que la vida es pura
diversión, a costa de la moral imperante. Su misión será ayudar a su
amigo Chiltern.
Las
apariencias y la mentira - imperativos de la época victoriana - son el
lubricante para hacer funcionar los engranajes de esta trama. Es
indicativa la escena en el teatro, donde los catalejos del público todo
el tiempo apuntan a cualquier lugar menos al escenario. También la
frase de Goring sobre los encuentros oficiales: “el único lugar donde
no se habla de política”.
La
puesta de Parker comprueba lo
que Jorge Luis Borges escribió una vez sobre el
escritor nacido en Dublin: “su obra no ha envejecido, pudo
haber sido escrita esta mañana”.
Gustavo
Camps
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