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Viví
una organización deficiente pero con la visión puesta en soluciones
simples y viables.
Fue
espantoso el criterio de selección del comité de selección oficial.
Fue irrespetuosa la actitud de alguno de los jurados oficiales: llegaron
tarde a las proyecciones y consiguieron
la prerrogativa de ver los filmes en video.
Lo
bello: la actitud del público que sobreponiéndose a todas las
dificultades buscó persistentemente resquicios de placer.
Seleccioné
tres filmes memorables: Las bodas de Dios, Cautivos del amor y El tiempo
recuperado.
Lo
malo
Creo
que el mayor problema (además de los escasos recursos económicos) fue
la falta de un criterio más estricto que le aportara al festival un
nivel de excelencia, especialmente en lo que respecta a la muestra de
los filmes de la Competencia Oficial, para que los directores que
expusieron su obra sintieran una profunda y sincera satisfacción por
haber sido elegidos y los espectadores sintieran placer al ver los
trabajos.
No
creo que deba imponerse una
estética y objetivos exclusivamente
vanguardistas, pero al menos las producciones deberían superar el
discurso monótono, que no aporta nada nuevo. ¿Para qué ver películas
en un Festival Internacional si en poco tiempo más engrosarán la lista
de filmes olvidables e intrascendentes, reconocibles en los estantes de
un video club o en la programación de la mayoría de los sistemas de
televisión por cable. Este tipo de material no debería aceptarse en
competencia. Lamentablemente aquí
constituyó el mayor porcentaje del material exhibido.
La
responsabilidad por ello le cabe al muy poco publicitado y afortunado
comité de selección, que con sus erradas decisiones redujo el
esplendor de la fiesta y decepcionó a muchos.
No
se trata de un criterio sectario o elitista; comprobé que la misma
sensación compartieron muchos de los esperanzados espectadores que
asistían incondicionalmente
a las proyecciones, con la predisposición de ver todo, absolutamente
todo lo que los horarios permitían ver (un promedio de cinco o seis películas
diarias).
¡A
ellos sí que no les faltó cultura cinematográfica!
Eran
cientos de entusiastas dispuestos a pasar más de 12 horas frente a las
pantallas, durante diez días consecutivos. Además de decepcionados, al
fin de muchas funciones estaban indignados; sentían (y muchos así lo
manifestaban) que la imagen del festival se destruía desde su interior
mismo: por una más que mediocre infraestructura de imagen y sonido, una
planificación de horarios imposible de realizar, poca anticipación de
la información y poco creativa forma de comercializar las entradas (sin
numerar, con colas y más colas).
Creo
que en general la única forma de responder a una convocatoria masiva en
nuestros tiempos es incorporar la tecnológica
y esto faltó o falló en áreas como la de venta de entradas.
También
es cierto que desde la comunidad empresarial
marplatense no se apoyó el
evento; las mejores salas desistieron formar parte del evento e incluso
compitieron, en algún caso, con una programación especial.
¿Qué
fue lo que pasó en Mar del Plata? ¿ Acaso una tormenta de disputas políticas
y económicas entre representantes del poder a nivel nacional y local?.
Lo
bueno
Veamos
ahora las cosas luminosas y positivas que ocurrían simultáneamente
y que no pasaron inadvertidas.
Una
de ellas es la continuidad del evento y el apoyo masivo , devoto y crítico
del público que colmó las salas.
Otra
es la pluralidad de ofertas en las muestras paralelas. Limitarse a la
competencia oficial no fue conveniente para el público. Se vieron obras
muy valiosas en otras secciones.
Todas
las medianoches se cumplía un rito. El grupo más under de espectadores
y periodistas concurría a la Sala Enrique Carreras para despejar sus
mentes y despedirse de la jornada en un tono humorístico, fantástico,
desopilante y también absurdo, violento pero terapéutico. Luego de ver
5 o 6 filmes en la jornada era lo más adecuado despedirse
viendo el ciclo de cine bizarro “Criaturas de la noche”.
También
rescato la consolidación de Mundos de Cine,
una joven e innovadora distribuidora con verdaderos valores artísticos;
hace muy poco desembarcó en Buenos Aires con un producto conmocionante
como Pi (léase como la letra griega), y para el 2000 mostraron en
Mar del Plata dos obras que despertarán polémica: SLC Punk (James
Merendino) y la bizarra Meet
the Feebles (El Show de los Feebles) de Peter Jackson.
Por
último, quiero agradecer la colaboración de los integrantes de la
oficina de prensa Luis Pedro Toni, Berta Esión y Martín Eichelbaum.
Ellos sobrepasaron todo tipo de burocracias y reconocieron como la más
legítima de las credenciales la voluntad de trabajo. Ellos abrieron
caminos cuando las cosas se pusieron difíciles.
Armando
D´angelo
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