Homepage?  

  Posicionamiento en buscadores - Canal empresa - Comunicados de prensaCanal comercial

Canal OK - El portal de Ocio Ocio, Cine, Musica, Cultura

Blog de Marketing online y Posicionamiento web     Microblog de Marketing online     

WEBS RECOMENDADAS:

 

Aberguemax est le spécialiste de voyages educatifs Santander .

-------------------------------
Elisava- escuela ingenieria tecnica industrial en Barcelona.

-------------------------------

 

 
Home Cine Reportajes Cines
Películas Festivales Oscars

UNA PAREJA CASI PERFECTA - The next best thing


Ruppert Everett y Madonna1999
Color, 108´
EEUU
Dirección: John Schlesing

Guión: Tom Ropelewski

Montaje: Peter Honess
Música: Gabriel Yared
Fotografía: Elliot Davis
Vestuario: Ruth Myers
Diseño de producción: Howard Cummings

Elenco: Ruppert Everett, Madonna, Benjamin Bratt, Josef Sommer, Malcolm Stumpf, Lynn Redgrave, Neil Patrick Harris…


Abbie y Robert – los personajes interpretados por Madonna y Rupert Everett respectivamente- son dos treintañeros sensibles, inteligentes y con una suerte pésima para formar pareja, ambos comparten sus frustrantes resultados a la hora de relacionarse con los hombres, porque Robert además de buen mozo, divertido y fantástico amigo es, por supuesto, homosexual.

Después de una ruptura dolorosa y de la muerte anunciada de un amigo común a causa de -¡sí, ya adivinaron!- el HIV, y minutos después de que todos los asistentes al servicio fúnebre decidan cantar el actual hit de Madonna “American Pie”, en una especie de video clip que homenajea a los mejores melodramas de Libertad Lamarque, Abbey y Robert, se divierten, toman sol, se masajean, se emborrachan y se besan con una pasión digna de Lolita Torres.

La relación se interrumpe, y unas semanas después Abbey se entera de que está embarazada, confirmando aquel mito infantil según el cual un beso “de lengua” podía dejarte preñada sin remedio.

Ambos deciden llevar adelante un proyecto de familia no tradicional – en lo que constituye quizás el único aspecto rescatable de la historia- pero ya se sabe que donde existen camas paralelas abundan los problemas:  cinco años después, con la irrupción del adorable y bien intencionado Ben en la vida de Abbey, las cosas se complican y ahí si que la trama se va para no volver.

Que “quiero a mi hijo porque tengo derecho a rehacer mi vida”, que “no te lo llevás”, que “mirá como me lo llevo y a ver si me podés alcanzar”, que “ventilo todo en un juicio”, que “hago esto porque soy el padre”, que “no sos el padre, me enteré por un análisis de sangre”, que “mirá como hago alianza de sangre y te hundo”.¿Se cansaron de tantos “que”? Y eso que no pagaron la entrada al cine...

De ahí en más el guión corre por los carriles que cualquier culebrón venezolano podría reflejar para culminar con un final a caballo y políticamente correcto.

El título original  cuya traducción textual es “la siguiente mejor cosa” quizás sea una saludable expresión de deseos: ojalá que el próximo proyecto donde se embarquen figuras tan  talentosas como Schesinger o Everett sea francamente mejor.

Mientras esperamos esperanzados no vendría mal pasar por boletería y que nos devuelvan el importe de la localidad, por favor.

Marcela Barriopedro


Ni tanto, ni tan poco

Los seres humanos son prejuiciosos, los críticos de cine – aunque algunos directores de cine no lo reconozcan – son seres humanos, entonces, los críticos son prejuiciosos.

Una película con Madonna de protagonista corre el riesgo de llegar al cadalzo inclusive  antes de llegar a la pantalla. Para colmo, no solamente está Madonna; hay un personaje homosexual, y como se sabe, cuando a un personaje de esas características no se lo juzga o no se lo condena o endiosa con claridad, tampoco está bien visto. Por último, el género del filme se acerca mucho al melodrama, una especie con mala reputación si las hay. 

Ahora bien: miremos la película porque tiene cosas para rescatar.

Escena de la pelicula Una pareja casi perfecta
Toda la familia, antes de los problemas

Abbie Y Robert (Madonna y R. Everett) son íntimos amigos, ambos inteligentes y liberales, harían la pareja perfecta, si Robert no fuera gay.

Estimulados por varias copas de más, el duelo por un amigo común y una desventura amorosa de ella, cierta mañana se encuentran con que han dormido juntos y nueve meses más tarde llega el resultado: Sam.

El convenio parece claro: Sam tendrá papá y mamá, Robert y Abbie, pero salvo compartir el domicilio, ninguno renunciará al estado civil, ni a su cama, ni a su forma de ser. Sin embargo, un día aparece Ben (Benjamín Bratt), un financista latino que se prenda de Abbie, y el equilibrio se va al diablo. La tenencia de Sam terminará en los estrados judiciales.

La construcción de Robert como un homosexual sin conflictos ni cuestionamientos permanentes por su forma de ser, ni como una mascarita cómica, es rescatable.  También lo es el hecho de que Everett, que es un gran actor, no se extralimita con su papel de gay.

Por otro lado, el filme podría haber sido un producto para Madonna, como se hacen filmes para Robin Williams o Leonardo Di Caprio, sin embargo, saludablemente carece de esos primeros planos o escenas hiperforzadas que hemos visto en Patch Adams, La Playa y tantos otros.

El final también  podría haber sido feliz o para llorar a moco tendido pero Schlesing elige un plano largo, poco sentimental, donde se ve que si hay una posible solución para la tenencia de Sam, no está en los estrados judiciales sino en la capacidad de sus particulares padres para escucharse y comprenderse.

Una pareja casi perfecta no es la gran película del año pero para ser un producto del entertainment carece de muchos de sus tics: no hay una definición tajante de buenos y malos, no hay sentimentalismo, los personajes tienen matices, el interés se sostiene sin la necesidad de situaciones sacadas de la galera.  Una pareja casi perfecta se deja ver, ni más ni menos.

Gustavo Camps

 

 
 

Canal OK
"En línea con el ocio"
© Copyright 1994-2013. Todos los derechos reservados.