Dicen
los cinéfilos que leyeron el libro de Pedro Mairal, que hubiera sido un
buen material para una road movie. Nos referimos a la película de
carretera (el género por excelencia de Wim Wenders)
en la cual el protagonista a medida que se desplaza, también
experimenta un viaje interior, retrospectivo, y hasta iniciático,
mientras va conociendo un hábitat ajeno para él hasta ese momento.
A los
17 años Daniel ha ganado un concurso televisivo para debutar
sexualmente con Sabrina Love (C. Roth), la actriz porno del momento, y
viaja de Curuguazú – un pueblito en el interior del país - a Buenos
Aires.
En el
filme de Agresti, Daniel (T. Fonsi) no tiene tiempo de introspección:
del viaje, el director rescata poco. Con el libro de Mairal pasa otro
tanto, así que hay que descartar de plano una adaptación; tal vez,
inspiración, sea la palabra más cercana.
Sabrina
Love es una puta demasiado sentimental y demasiado filósofa (no es así
la de P. Mairal); más posible para cierto ambiente intelectual local
que verosímil para el realismo cinematográfico. Daniel también está
construido como Sabrina, una suerte de arquetipos (del director
fundamentalmente) con irregular realismo. Carmelo (M. Paolucci) es el
arquetipo de los arquetipos.

Daniel (T. Fonsi)
con su amiga de la televisión (J. Cardinali)
En
varios momentos del filme se incluyen interminables textos en off, a
veces para recitar una carta imposible de escribir por este adolescente
de campo, otras veces para exteriorizar sus pensamientos.
En
Buenos Aires, Daniel se reencuentra con su hermano homosexual (F. Vena,
Enrique en la ficción) y no le dice un secreto que guarda
dolorosamente.
Daniel
debuta con Sabrina, se emborracha, conoce a una conductora de TV
carilinda y a Carmelo, luego regresa a su hogar.
Hay dos
actores que el guión desaprovecha: Norma Aleandro y Giancarlo Giannini.
Ella hace el papel de una fotógrafa (seguramente lesbiana) que mantiene
a Enrique, y el italiano Giannini es
una especie de mecenas que sostiene a Sabrina.
Después
de Una noche con Sabrina Love y El viento se llevó lo que (1998), todavía
se extraña el Agresti de Buenos Aires viceversa (1995-1996).
Gustavo Camps
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