Uno
esperaba poco de este filme, pero con creces, está por debajo de las
expectativas más bajas.
El
meollo del asunto es el mismo que el de la primera Turbulencia (ya
proyectada en televisión): hacer aterrizar un avión por manos
inexpertas, bajo la presión de los malos.
En
este caso hay un grupo de fóbicos aéreos a merced de un terrorista que
se apropia de un gas venenoso y letal.
Los
efectos especiales, esos que le dan espectacularidad a la trama (¿se
acuerdan de Aeropuerto?), están ausentes sin aviso. Esa escena en la que
el terrorista arroja a un pasajero por la borda, con tanta puntería que
cae a los pies del encargado de la torre de control (Tom Berenger), me
recordó las viejas y desopilantes películas de Los Tres Chiflados.
Reconozco, no obstanter, que aquí resultó de lo más inverosímil.
Turbulencias
lo que se dice turbulencias que impresionen, hay un par lo largo del
filme.
Por
el lado del guión podemos decir que las razones del terrorista están
pegadas con alfileres y la resolución de la cristalina trama aun más.
Hay
que reconocer si, la
validez de una frase que se repite en un par de escenas de este filme:
“lo que no te mata te hace más fuerte”. Es así. Hemos visto
Turbulencia 2 Terror a volar. Aquí seguimos escribiendo. Pueden seguir
estrenando más de estos filmes.
Gustavo
Camps
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