|
Three kings
1999, Color,
105´
EEUU
Dirección y guión: David O. Russell (sobre el
argumento de John Ridley)
Montaje: Robert K. Lambert, ACE
Música: Carter Burwell
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Escenografía: Catherine Hardwicke
Elenco: George Clooney, Mark Wahlberg, Ice Cube, Nora
Dunn, Jaime Kennedy, Mykelti Williamson, Cliff Curtis, Said
Taghmaoui
|
La
industria suele apropiarse de elementos utilizados con éxito por el
cine independiente (humor corrosivo, antihéroes, por ej.)
para moldearlos y hacerlos potables a su target. Belleza
americana, con globos de Oro en su haber y a punto de consagrarse en la
Academia, es un ejemplo típico. La relación de este filme con
Felicidad, de Todd
Solondz, y
Tus amigos y vecinos, de Neil LaBute, es evidente.
En
el caso de Tres Reyes la industria reclutó directamente a un director
independiente: David O. Russell.
El
resultado es positivo, el filme se sostiene incluso a pesar de un final
inapropiado para la idiosincrasia que se construye de los protagonistas
y de varias escenas que nos recuerdan que Russell dirigió pero pagar
pagó Hollywood, y mucho.
Tres
reyes podría haber sido un filme bélico de acción y aventura de
tantos pero a fuerza de humor negro, toques de comedia y perspectivas
diferentes (inteligentes y originales) Russell lo transforma en una película
antibélica imaginativa, poco convencional pero no exenta de algunos
golpes bajos (la referencia permanente a Saddam como un ogro hasta para
su propia tropa, por ej.) y escenas superfluas.
La
primera escena del filme es deslumbrante. Una panorámica de un campo de
barro seco sin una sola pizca verde o marrón en el que un solitario
soldado pregunta a los gritos ¿tenemos que disparar? y otro muy lejos
le contesta con la misma pregunta. Por ella sabremos lo que fue la
guerra del golfo para el director (y para muchos más): una guerra mediática.
Otra escena de registro logrado es la del camión cisterna que vuelca
gracias a la puntería de un mortero; su contenido blanco y líquido
empapa a los soldados y convierte en un río hasta con oleaje una gran
superficie de suelo: se trata de leche.
Con
el pulgar hacia abajo podemos citar los primeros planos de varias caras
tristes de refugiados iraquíes, los movimientos dinámicos de cámara
para seguir las balas casi a su velocidad (algo parecido se vio en The
Matrix) que en definitiva es un efecto que no agrega ni quita a la
narración, el registro de la bala que entra en un organismo al modo de
un documental científico de esos que avisan al público que se verán
imágenes impresionables, y la excesiva emotividad de algunas escenas:
hacia el final, los ojos húmedos del capital Gates (George Clooney)
al despedirse, de lejos, de unos refugiados es la más inverosímil
del filme.
Huelga
repetirlo, el resultado es positivo. En mucho el filme de Russell nos
recuerda a MASH, aquella antológica película contra la guerra de
Vietnam, que en
los setenta dirigiera Robert Altman.
Gustavo
Camps
TRES
REYES
El
director David
O. Russell proviene del cine independiente.
Quizás
está sea su despedida de un lenguaje
fílmico transgresor y, por razones económicas, luego se vuelva
menos generoso, más hermético y más satírico en sus apreciaciones.
Por
cierto, en Tres Reyes muestra mucho de lo que puede venir: mínimo
sentido de pausa bella y desgarradora en las imágenes,
un espíritu satírico al presentar al típico héroe
norteamericano casi convertido en un mecías bíblico.
Lo
alabo por que quiero ser positivo y creer en que es una visión humorística
y caricaturesca; con otra lectura caería en lo patético del imperio
dominante, en su falsa propaganda de bondad como motor de sus acciones.
En
esta tragicomedia antibélica los soldados
norteamericanos aportan
esperanza a un pueblo oprimido.
Los
paladines contemporáneos de la libertad son transgresores y
codiciosos, e inicialmente sólo buscan obtener su botín de guerra. Pero sus necesidades cambian de rumbo
abruptamente. La realidad confronta
a sus conciencias y ya no pueden permanecer neutrales.
Increíblemente,
reproducen en escala un acontecimiento bíblico como el éxodo. ¡Como
van a perder la oportunidad de ser los organizadores del treicking!.
No me extraña que la industria de Hollywood haya financiado este
proyecto sobre una guerra tan hipócrita. Y me alegra que lo hiciera.
Vale la pena que al menos una parte de la realidad
sea conocida más allá de lo trasmitido por las grandes cadenas
de noticias. El relato refiere a la publicitada operación “Tormenta
del desierto”. El demonio a combatir era Saddam Husseim. Pero fue
el pueblo Irakí el
que llevó la peor parte. La oposición emprendió acciones contra el
régimen,
quedó desubicada en el cese del fuego y los aliados
americanos se transformaron en
meros testigos de las represalias. Parece que alguien los
traicionó y se llamaba Bush.
Así
están planteadas las cosas en el film, se trata del relato de una
traición y de cómo los involucrados la sobrellevaron. La industria de
Hollywood ya no
protege indiscriminadamente
el honor de toda la nación, hoy más que nunca diferencia entre
los individuos que la componen y premia a los
que están dispuestos a desobedecer las órdenes.
Armando
D´Angelo
Tres
reyes entre la risa y el horror
Lo
que produce ver este filme es una rara sensación entre la risa y el
horror. Basado sobre hechos
reales, es una cuidada mezcla de Mash, Trampa 22 y Kelli´s héroes, ambientada al concluir la guerra del golfo.
Un
muy buen guión y una excelente dirección de arte apoyan este relato sobre tres soldados
y un mapa que los guiará hacia un tesoro escondido.
El
director se introduce en un mundo conflictivo, desnuda sus
atrocidades y también una de las verdades de la guerra: siempre
mueren más civiles que soldados. Lo hace a través del humor negro. Le imprime al relato una
mirada cínica, por momentos sarcástica y siempre desgarradora.
Este
viaje, iniciado como una aventura, terminará como una radiografía del
horror y el sin sentido de la guerra. Lo que en principio era la búsqueda
de fortuna fácil terminará
siendo un viaje de descubrimiento y redención para los soldados.
Lic.
Héctor Hochman
|