Varias
películas orientales en competencia y en otras secciones del Festival
tratan el tema de la sexualidad. Dos al menos, las relaciones
sadomasoquistas de una pareja heterosexual. Gekko no sasaki es una de
ellas. El director Akihiko hace cabalgar la narración sobre la simbología
psicoanalítica. Domina el tema (varios críticos psicoanalistas lo
confirmaron en los intervalos). Pero esto no garantiza la fluidez de la
narración y en muchos
casos atenta contra la verosimilitud
de varias acciones.
Es
conveniente entrar a la
sala sin expectativas de encontrar un filme con una narrativa llana, más
bien todo lo contrario. Es de destacar el pudor con que la cámara de
Akihiko capta las escenas de sexo entre los adolescentes protagonistas
del filme, y también la dramaticidad intensa
pero no sobrecargada de otras escenas.
A
diferencia de Lies, de Jang Sun Woo, el otro de los filmes
(interminable) sobre el tema, el increscendo dramático de Susurros...
está logrado y recrea el cambio que se produce en Satsuki, el objeto de
deseo perverso del joven Takuya, cuando este le confiesa abiertamente
que sólo desea ser su esclavo.
Gustavo Camps
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