La
jungla es la de asfalto, Nueva York en el tórrido verano de 1977. Las
especies son del género humano: los latinos, los afroamericanos, los
homosexuales, los blancos, los punk.
El peligro, del mismo género, se llama “hijo de Sam”, un asesino serial
obsesionado con las parejas que se hacen arrumacos en los coches.
En
140 minutos bien llevados Spike Lee centra su historia en un grupo de jóvenes
que vive en un barrio italiano del Bronx, donde el asesino serial ataca.
Anthony,
Braian y Joey T. trabajan para Luigi (Ben Gazara) el mafioso local, Vinny
(John Leguizamo) es peluquero y está casado con Dionna (Mira Sorvino),
por último Ritchie (Adrien Brody) es músico punk, actor porno y sale con
Ruby (Jennifer Esposito).
Es
interesante la reconstrucción del contexto de ese recordado verano de
1977 que hace Lee, a partir de mostrarnos las disco, las vestimentas de
los bailarines, el nacimiento del punk, el interés general por el béisbol,
la agitación de la prensa amarilla por los asesinatos, los saqueos por
los cortes de electricidad, entre otras imágenes.
Pero
volviendo a la pregunta inicial, Spike Lee nos propone en este filme que más
allá de la realidad de los peligros exteriores,la verdadera amenaza nace dentro de nosotros mismos y se
materializa en los diferentes, los otros, los enemigos, aquellos a los que
no consideramos cuando decimos “nosotros”.
Los
otros serán aquí Ritchie y Rubi. El díscolo Ritchie porque es bisexual
y busca abrirse camino en algo todavía poco conocido, la música punk con
sus peinados y vestimentas excéntricas. La bella Rubi porque siendo mujer
es independiente y asume como ninguna otra, en este barrio de italianos,
su libertad sexual.
Recuerdo
dos escenas donde se pone de manifiesto abiertamente la forma de construcción
del otro.
La
primera es en un bar cuando al hacer una lista con los posibles
sospechosos de ser el “Hijo de Sam”, alguien propone, por ejemplo, al
cura del barrio, “recuerda como nos pegaba de chicos” es el argumento
para despertar sospechas. Otro en la lista será Ritchie.
La
otra es casi al final del filme, cuando en un interesante montaje paralelo
Spike Lee nos muestra la cobertura periodística del apresamiento del “hijo
de Sam”, un tal David Berkowitz, - por un lado - y la
acción de los mafiosos de Luigi, Anthony,
Braian y Joey T., contra Ritchie, el “hijo de Sam” que ellos
perseguían, el que siempre había
estado dentro de ellos.
Gustavo Camps
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