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Secretos
en familia
Mifune sidste sang
1999
color, 98´
Dinamarca
Dirección: Soren Kragh-Jacobsen
Asistente de dirección: Christian Gronvall
Guión: Soren Kragh-Jacobsen -Anders Thomas Jensen; colaboración:
Mogens Rukov
Montaje: Valdis Oskarsdottir
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Música: Thor Backhausen, Karl Bille, Christian Sievert, Nulle &
Verdensorkestret
Sonido: Morten Degnbol, Hans Moller
Elenco: Anders W. Berthelsen, Iben Hjejle, Jesper Asholt, Emil Tarding,
Sofie Grabol, Andres Hove, Paprika Steen, Sidse Babett Knudsen, Ellen
Hillingso, Mette Bratlann, Susanne Storm
Galardonada
con el Oso de Plata en el festival de Berlín, Secretos en familia es la
comedia menos “dogmática“ de las películas filmadas bajo los
estrictos mandamientos del Dogma 95, una serie de restricciones al
filmar propuestas por los realizadores daneses Lars Von Trier y Thomas
Viterberg. A decir verdad esto no le resta puntos al filme. No hablamos
solamente de los nombrados “votos
de castidad” que obligan al director a filmar cámara en mano, usar la
iluminación natural del ambiente, no insertar la música y varios etcéteras
más, sino, a la manera clásica con la que Kragh-Jacobsen narra su
historia.
Kresten
es un yuppie con todas las de ganar, que tras la muerte del padre deberá
encargarse de su hermano retrazado y de la alicaída propiedad familiar.
Hasta aquí la trama no
presenta escollos pero hay un detalle, Kresten, en su sólida posición
burguesa ha negado por años a su familia y su pasado.
La
idea del título original del filme, Mifune Sidste Sang (La última
canción de Mifune), se le ocurrió a Soren Kragh-Jacobsen cuando el
gran actor japonés Toshiro Mifune murió en 1997. En Los Siete
Samurais, Mifune interpreta a un falso Samurái , campesino de orígen,
lo cual establece un paralelismo con el personaje principal de Secretos
en familia: el exitoso hombre de negocios que oculta su pasado, y su
verdadera condición de clase media.
La
última canción de Mifune es una historia de amor que involucra a
personajes para nada sencillos ¿Pero quiénes lo somos en la vida?
Está
contada en un tono de sátira y comicidad que le aporta frescura y ritmo
al filme, sin exagerar, el más logrado de las tres realizaciones de
Dogma.
La
cámara de Soren Kragh-Jacobsen es muy participativa pero las imágenes
resultan mucho más ordenadas que en La celebración y en Los idiotas,
donde los ángulos desde donde se realizan ciertas tomas no llegan a
tener una justificación precisa en lo narrativo, es decir, resultan
llamativas y originales pero no son necesariamente funcionales a la
narración. No está filmada en video y esto sin duda le aporta belleza
adicional a las imágenes.
El
director dijo que no considera que resulte revolucionario por
definición el recurso de la cámara en mano. "Por
supuesto, pude haberme inclinado frontalmente por el costado más
absurdo y loco, pero yo no soy Lars Von Trier - sostuvo Kragh-Jacobsen
antes de definir: “Yo soy un realista, un narrador de historias; he
tratado de apoyarme en mi tradición y , al mismo tiempo, de respetar
las normas del Dogma, que de ningún modo es un chaleco de fuerza, al
contrario, filmar Secretos en familia fue la experiencia más
purificadora que he tenido desde que hago cine".
Por
último, admitió con picardía que vulneró un poco el mandamiento
relativo a la inalterabilidad de las locaciones: para lograr una mejor
ubicación de la cámara debió podar varias plantas de las muchas que
abundaban en el frondoso jardín de la familia de Kresten, y se apropió
de un par de gallinas de la granja vecina.
Gustavo
Camps
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