Derrick ,
Jones y Travis tienen veinte y
tantos, van a la Universidad, estudian (aparentemente bastante poco) y se
divierten (aparentemente lo suficiente )yendo a fiestas y compartiendo un
suntuoso loft.
A
partir de una polémica suscitada en una clase de periodismo
a la que asisten, en la que se investiga la relación entre
los rumores y las noticias , deciden hechar a correr un
chisme ( absolutamente falso , obviamente, ahí está la
gracia) y ver hasta donde llega por sí solo.
De
más está decir que el rumor en cuestión tienen todos los
ingredientes para “prender”:Derrick ( James Marsden, a
quien vimos hace poco como Cyclops en X- Men) comenta que vió
a la popular Naomi ( Kate Hudson) - conocida por su habitual
negativa a tener sexo- en una relación sexual salvaje junto
a su novio Beau ( Joshua Jackson).
A
partir de ahí el chisme crecerá de tal modo
que hasta los propios protagonistas se verán
envueltos en una vorágine de mentiras y verdades que
incluyen ingredientes tan diversos como la pasión, el arte,
la venganza,la violación y el crimen.
Definitivamente
lo mejor del filme es su
primera mitad: la tensión erótica proveniente de la
relación entre Derrick y Jones (Lena Headley) oficia como
motor del relato y en gran medida empuja la mentira hasta su
máximo límite, el artista neurótico
obsesionado por su propia creación que interpreta
Norman Reedus ( Travis, papel que crearon para el actor en
cuestión) actúa en este sentido como una bisagra que
refuerza el olor a sexo del triángulo. Y en el medio la
sensualidad desatada de las palabras: falsas, engañosas,
verdaderas, bien y mal intencionadas, que arrastran a los
protagonistas hasta caer presos de su propio decir.
Sin
embargo es en la resolución donde la trama comienza a
languidecer al incorporarse el elemento policial : a la
construcción del relato se le ven demasiado los hilos y
cualquier espectador avezado logra entrever el elemento
“sorpresa” de un final , que , paradojicamente sorprende
menos que el de
tu serie favorita de TV.
Es
una lástima, ya que “Rumores” juega con temas
interesantes y desarrolla bien un planteo que cotidianamente
vemos reflejado en los medios de comunicación : ¿ puede
una mentira convertirse en una noticia verdadera? ¿ cual es
el verdadero goce del ser humano detrás de la mentira?¿
hasta dónde somos dueños y hasta donde esclavos de nuestra
propia palabra?
Demasiado
profundo para venir de Hollywood. Pero igualmente el filme
se deja ver, livianito, hasta el final.
Y
a la salida del cine ¿ que mejor que reunirse con unos
amigos a contar unas buenas mentiras?
MARCELA
BARRIOPEDRO
270
MILLAS AL OESTE DE NINGUNA PARTE
Existen
dos puntos de partida - a grosso modo- para el thriller :los
protagonistas saben algo que el espectador ignora, o en su
defecto,el observador conoce datos que el personaje
no.Siendo válidos los artilugios propios del género,,¿ qué
sucede cuando a la mitad del largometraje descubrimos que el
victimario es la víctima?
En
el guionista, en el productor y en el director, en muchas
ocasiones se demuestra o se pone de manifiesto que en el
cine influye más el cómo que aquello que se cuenta, esto
en virtud del agotamiento de las historias desde hace décadas.
A
partir de esta fisura , este crítico se interroga sobre la
función de dos segmentos del filme: en primer término, ¿
porqué Jones va al departamento de Naomi y luego de una
breve conversación, a ésta se le cae una copa, filmada en
cámara lenta? Y : en un restaurante fast - food
Jones observa con curiosidad e interés el encuentro
irritado entre Naomi y su ex- novio Beau.
Ëstas
son auténticas “chicanas” que se desarticulan, en un
esfuerzo burdo por sostener la historia, que se basa
debilmente , en generar una respuesta sobre las diferencias
entre las noticias y los rumores.
Como
síntesis harán eclosión dos conceptos superadores y
englobantes: verdad y no- verdad ( “La verdad es una
mentira aún no descubierta”, diría el protagonista de
“La Clave Omega”).
Como
concluyera en la crítica de la película “La Eternidad y
Un Día”: “Ningún edificio cae fuera del lenguaje”.
Es precisamente esta construcción la que el filme se socava
y desaprovecha, como corresponde a este tipo de productos.
Sumémosle
actuaciones funcionales, cinismo snob, estética fashion y
muchos rostros con una constante mueca mordaz a la Mickey
Rourke.
RAUL
VALLS
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