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Nota de Erick
Zonca (El pequeño ladrón)
Erick
Zonca, sobre su filme “El pequeño ladrón”
“El
pequeño ladrón” muestra en forma muy directa y sin
justificaciones psicológicas ni explicaciones, el estado
de una juventud que en cierto modo ha perdido sus puntos
de referencia y se inicia en la violencia. Lo que me
interesaba era mostrar como puede uno desorientarse, estar
al margen de la política. Sólo les queda una especie de
desaliento, así que se buscan y forman una microsociedad
en la que hay que ser un salvaje.
La
historia transcurre en la zona norte de Marsella que yo no
conocía (como no conocí Lille, ciudad donde se
desarrollaba “La vida soñada de los ángeles”) si
bien muchos de los actores no profesionales que aparecen
en El pequeño ladrón proceden de allí. En todo caso,
quise evitar los clichés del puerto o de la vida
“marsellesa” y entrar directamente
en esta iniciación al endurecimiento. Pero así
como no puedo imaginarme “La vida soñada de los ángeles”
en otra ciudad que no sea Lille, Marsella era la
ciudad precisa para la historia de “El pequeño ladrón”.
En
la ciudad donde transcurre la historia se tiene la impresión
de que todo va a estallar en cualquier momento porque el
temperamento de sus habitantes se manifiesta en forma muy
violenta. La gente habla a voces y se agita,
hay una especie de agitación.
Ese, el protagonista, es oriundo de Orleáns y él
no se agita como los otros. Su físico, su gestualidad y
su comportamiento son distintos.
Lo
he llamado así (Ese o S), que puede ser una inicial o un
sobrenombre, porque es como si el personaje todavía no
hubiese encontrado su nombre, su identidad.
La película habla precisamente de alguien que al
buscarse a si mismo se vuelve un cónico y no quiere
trabajar para los demás. Rechaza el mundo del trabajo y
decide endurecerse. En ocasiones, la realidad del trabajo
no ofrece muchas salidas, lo que no quiere decir que
necesariamente se este mal en sociedad, sino que no se
puede hacer lo que uno quisiera.
El
pequeño ladrón tiene un estilo seco, duro, porque yo
quería que fuera un relato muy directo, que en ningún
momento intentara entrar en el interior del personaje, al
que siempre se contempla desde afuera (a diferencia de La
vida soñada de los ángeles).
Erick
Zonca
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