Por
obra y gracia de la tecnología (mi ordenador se rompió, perdí la
información y tuve que rehacer el trabajo) vuelvo sobre este filme
cuando el BA II Festival ya terminó y se sabe que Recursos Humanos ha
ganado la competencia. Obtuvo el premio del público y el de mejor película.
Una decisión inobjetable.
Desde
que vi la función de prensa, una de las primeras en el Festival, hasta
el momento en que escribo han pasado ya muchísimos filmes por mis ojos,
no sólo de este Festival sino del España y Francia 2 y del circuito
comercial de estrenos.
Recuerdo
que la película de Cantet fue una de las que verdaderamente me emocionó.
Y a decir verdad la emotividad es uno de los logros del filme porque, en
rigor, el registro que usa el director es cuasi documental. No hay una
sola escena efectista, que deliberadamente pretenda manipular al
espectador. Los directores de Hollywood
tendrían que verla todas las mañanas antes de empezar a trabajar en
sus primeros planos de lágrima fácil sugeridos por marketing.
La
historia de Recursos Humanos es la de un joven universitario, Franck,
que vuelve a su pueblito como becario en la planta donde su padre es
operario de toda la vida. Tendrá un puesto en el área de recursos
humanos, en plena disputa entre patrones y obreros por la reducción de
la jornada laboral.
Para
Franck es un aprendizaje en todo sentido. Primer contacto con la vida
laboral real, como trabajador, fuera de los claustros universitarios;
primer contacto con el mundo como hombre responsable por sus actos, ya
no más como hijo apañado por sus padres.
En
mi libreta tengo apuntadas unas escenas que marcan este aprendizaje. En
una, frente a Franck el capataz reprende
al padre (para mí, el mejor actor del BA II Festival) porque este lo
invitó a conocer su lugar de trabajo. Después de treinta años de
trabajo ni siquiera de dan lugar para eso.
En otra, el dueño del establecimiento hace cerrar la puerta de
su despacho para que Franck no
escuche las conversaciones con un gerente, a pesar de que es el becario
quien lleva el trabajo motivo de la conversación.
A
raíz de las discusiones por la jornada, Franck y su padre confrontarán duramente. Pero esa
confrontación funciona también como metáfora porque no es sólo política,
también servirá para construir el nuevo lugar del padre y del hijo
independizado.
La
escena con el aserrín en el taller de la casa paterna, luego de una
fuerte discusión en la fábrica, contiene una tensión increíble que
Cantet sabe sacar del interior más profundo de sus dos personajes.
Para
Franck, esta experiencia laboral es iniciática y le servirá para
responderse por su lugar en el mundo. Para el cine, la imprescindible
opera prima de
Laurent Cantet es auspiciosa.
Gustavo Camps
Reciente
ganadora del BA II Festival Internacional de Cine Independiente de
Buenos Aires, Recursos
humanos se inscribe en el debate europeo por la reducción de la jornada
laboral a 35 horas semanales.
Para
los empresarios la reducción es una forma de compensar el desempleo,
pero los dirigentes obreros lo ven como una pérdida de las horas extras
y una especulación que a los patrones les permitirá disminuir los
salarios al obtener menos ingresos, pero no los obligará a distribuir más
cuando ganen más.

Patrón y obrero enfrentados; en el medio el hijo universitario, una
posición difícil de sobrellevar
Franck,
interpretado por Jalil Lespert, es el hijo de un obrero, con treinta años
de servicio, que llega a una empresa de su pueblo natal – procedente
de París, donde ha estudiado – provisto de un título universitario y
mucha autosuficiencia. Su objetivo es hacer una pasantía y mediar en el
conflicto en torno de las 35 horas.
El
realizador Laurent Cantet convocó a actores no profesionales que
cumplieron una labor convincente y minimalista en su opera prima. Las
actuaciones no exhiben excesos en sus composiciones exteriores ya que se
concentran más en la construcción interior.
Se
destaca la perfomance de Jean Claude Vallod como el padre de Franck.
La
idea y la configuración del guión son perfectas; la realización, además,
es austera.
Este
filme es uno de los escasos ejemplos de mejor cine en lo que va del año.
Raúl
Valls
|