Spike
Jonze debuta en la pantalla grande con una excelente comedia que no se
deja encasillar fácilmente, posee un argumento ingenioso, entretiene y
gracias a los ingredientes alegóricos permite colocarnos fuera de la anécdota
y así poder leerla en perspectiva.
La
estética de video juega a favor de este filme porque a diferencia de lo
que se suele ver (Matrix, La playa, sigue la lista...) resulta funcional a
la historia y no al revés.
John
Cusack y hasta Cameron Diaz -
despojada de su rol de modelo carilinda - construyen sus personajes
rigurosamente y resultan espléndidos en sus papeles.
Con
relación al contenido, la anécdota -siempre hay una anécdota por más
surrealista que sea lo que se ve-une a los personajes en una oficina poco
convencional.
Ellos
son un titiritero incomprendido por el público (J. Cusak) y su esposa
loca por las mascotas (C. Diaz irreconocible); una socia tan seductora
como calculadora (C. Keenner). John Horatio
Malcovich (J. Malcovich) con su vida interior convertida en un
paseo público (literalmente); una empresa que para achicar costos
funciona en un entrepiso para enanos; unos empleados que fuera de horario
han conseguido un negocio redondo: recorridos turísticos por la cabeza de
Malcovich.
Así
como El Talentoso Sr. Ripley lo hace en formato de tragedia, la comedia
Quieres ser John Malcovich plantea cuestiones como la identidad y el amor.
¿Qué nos proporciona mayor felicidad, ser nosotros mismos o ser otra
persona? ¿Es posible efectivamente cambiar,
no según un modelo prestado, sino ser otro, pero
sin copiar? ¿Es posible cierta visión objetiva de la vida o todo
lo que vemos nos remite a nosotros mismos? (la escena que en el filme
contesta este interrogante es de las más logradas).
La
especialidades de Jonze son los videoclips, los comerciales y la fotografía.
En la dirección de su opera prima demuestra
una gran cualidad: no se deja
influir por ninguna de sus especialidades y se expresa estrictamente
en términos cinematográficos. Esto le da calidad al filme.
Con
relación a los premios de la Academia, ¿Quieres ser Jon Malcovich? fue
seleccionada para competir por mejor dirección, mejor actriz de reparto
para C. Keenner y mejor guión para C. Kaufman.
Gustavo
Camps
EL
OTRO LADO DEL ESPEJO

John
Malcovich en pleno romance
Para
asistir a este viaje es absolutamente imprescindible dejar
el equipaje en la puerta del cine, tirar por la borda
cualquier lógica o preconcepto para poder acceder a otro
universo, el de las reglas del inconciente- las más
disparatadas, contradictorias, enfermizas, hilarantes- y por
fin instalarse en la cabeza de John Malkovich.
Felicitaciones,
usted acaba de pasar al otro lado del espejo.
Ya
desde las primeras secuencias de este extraordinario filme
del debutante Spike Jonze asistimos sorprendidos a la
embriagante sensación de ser Alicia en el país de las
maravillas: Craig Shwartz es un titiritero- profesión ideal
cuando se trata de manejar muñecos como si fueran personas
y personas como si fueran muñecos- que consigue un empleo
de archivista en el insólito piso 7 y medio de un edificio
céntrico, un misterioso ámbito donde los ocupantes
realizan todas sus tareas agachados, la asistente del jefe
habla el lenguaje del sombrerero loco para esgrimir cada una
de tus palabras en tu contra y el jefe es un pervertido
dulce, infantil y anciano.
Craig
está casado con Lotte ( una irreconocible y feísima
Cameron Díaz) y rodeado por una fauna compuesta de perros,
gatos, loros, iguanas y chimpancés con traumas de infancia
no resueltos.
Como
si esto fuera poco en la oficina trabaja Maxine, la
inteligente, manipuladora e histérica socia y chica de los
sueños de Craig, o de Lotte, o algo parecido.
Y
todavía falta lo mejor.
En
la oficina existe un túnel que conecta directamente con el
cerebro del actor John Malkovich, que se interpreta a si
mismo: con los gestos de John Cusack, duplicado hasta el
infinito, como niño, adolescente, anciano.
A
esta altura estará pensando ¿A quien se le ocurrió este
guión? Al talentosísimo y delirante Charlie Kauffman,
responsable de una de las historias más demenciales, cómicas
, irreverentes y exquisitas de los últimos años.
Cuando
parecía que las ideas se habían terminado ¿Quieres ser
John Malkovich? exprime hasta la última, retuerce,
revuelve, busca y encuentra un arrebato de genialidad.
Déjese
llevar por este reino del revés, súmese a la experiencia,
después de todo: ¿Quién no soñó alguna vez con ser
otro?
Marcela
Barriopedro
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