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PRISIONERO DEL PELIGRO


Campbell Scott Dirección y guión: David Mamet
Montaje: Barbara Tulliver
Elenco: Ben Gazara, Felicity Huffman, Ricky Jay, Steve Martín, Rebecca Pidgeon, Campbell Scott


El término thriller, que tan bien le calza a Prisionero de Peligro, de David Mamet, se refiere a los filmes de suspenso o misterio, no obstante,  en esta obra se pueden apreciar otros condimentos - la construcción del personaje principal, la manera original de dar información al espectador, las elipsis - que realzan el interés de la puesta más allá del género. 

Tal como lo utilizó Hitchcock en sus thrillers, en Prisionero del peligro, el macguffin - ese objeto alrededor del cual gira la acción pero que el espectador  no llega a ver -  será cierto proceso industrial  creado en su lugar de trabajo por el ingeniero Joe Ross (Campbell Scott, en la foto). Lo que estrictamente vemos de él durante el filme, es una carpeta roja.

Se trata de un invento que dará muchas ganancias, tantas, que las caras de los directivos se iluminarán de codicia cuando Ross les muestre a ellos la cifra. Cualquier director se hubiera conformado con mostrarnos ese  número a nosotros los espectadores.  

Joe Ross es un profesional muy cómodo dentro del sistema. Confía en que con su invento tendrá compensación monetaria y ascenso en su empleo. Conoce su posición dentro de la firma y por eso trata de no mezclarse con secretarias.  Tan confiado está que cuando su compañero de labor, Ricky Jay (George Lang), le aconseja que consiga su compensación antes de la asamblea de socios Ross le dirá: “si, pero no quiero colisionar con la empresa”.   

Su confianza es casi ingenuidad, y será esa forma de ser la que explotarán ciertos individuos para aprovecharse de él; porque Ross será víctima de una estafa que lleva el nombre de un legendario juego de engaños: “El prisionero español (The spanish prisoner)” , tal el título original del filme.

Cuando caiga en la cuenta de que la confianza mató al gato, su postura se transformará radicalmente.

Una perla que ofrece el filme es ver al eterno comediante Steve Martín en un papel distinto. Como Jimmy Dell, el estafador que hace de millonario, Martin, detrás de unos modales agradables, compone un personaje perverso y manipulador.

La quinta película de David Mamet entretiene y - sobretodo - apela a la atención del espectador, porque poco de lo que se ve termina siendo lo que parecía.

Gustavo Camps 

 

 
 

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