Título: Viva
el amor
Título original: Vive l’amour-Aiqing Wansui
Dirección y guión: Tsai Ming-Liang
Fotografía: Liao Pen-jung
Montaje:
Shun Shin-cheng
Sonido: Yang
Jian-an
Formato: videocolor
Idioma: mandarín
Origen: Taiwán, 1994
Presentada por Primer Plano Film Group
Elenco:
Chao-Jung Chen, Kan-Sheng Lee, Kuei-Mei Yang, Hsiao-Ling Lu
MENAJE
A TROIS
Tres
personajes, May, vendedora de bienes raíces, Hsiao-Kang, homosexual y
vendedor de nichos, y Ah-Jong, vendedor ambulante de ropa, tienen en común
un departamento al que concurren para descansar a distintas horas del día.
La historia transcurre en Taipei, ciudad que en los 80 tuvo un auge en
la construcción por lo que abundan los departamentos deshabitados o
bien que se tienen para alquilar. Durante dos horas, el director Tsai
Ming-Lian recurre a los gestos de los actores y a diversos sonidos y
ruidos del entorno en lugar de los diálogos que, en el caso de este
realizador, tendrían el valor de convencionales. May está ansiosa por
ser amada y encuentra en Ah-Jong al hombre que convierte sus sueños en
realidad. Hay algunas escenas de fuerte contenido erótico, sin caer en
lo explícito, que aumenta la tensión entre los personajes propuesta
por Ming-Lian. Solo en tres oportunidades, como parangón a los tres únicos
personajes, se produce alguna conversación. El resto es el estudio de
una ávida cámara de gestos, miradas, manos, expresiones de rostros. El
sonido ambiente cumple el papel del cuarto rol.
En
un momento, los tres personajes se encuentran en el departamento a la
misma hora y en el mismo cuarto. Dos de ellos no saben de la existencia
del tercero. Pero será la escena determinante de esta historia, la que
nos llevará al largo llanto de May, cinco minutos de cámara sobre su
rostro bañado en lágrimas. Y la que explicará algunas de las escenas
que hemos visto: la pasión entre May y Ah-Jong, la necesidad de ser
homosexual activo de Hsiao-Kang y la virilidad de Ah-Jong.
La
historia no es nueva. Está la habilidad del director para narrarla en
base a gestos, sin diálogos. Media hora menos, mayor agilidad en el
montaje, le abría permitido ganar a Tsai Ming-Lian un lugar más
destacado a partir de “Vivir el amor”. Tal como la presenta, resulta
una trama anticuada y exageradamente extensa.
Elsa
Bragato
|