efi
2001
Vengo
Gitano, quiero ser libre
2000
Color, 90´
Francia
Dirección: Tony Gatlif
Guión: Tony Gatlif, David Trueba
Montaje: Pauline Dairou
Música: Sheikh Ahmad Al Tuni, La caita, La
paquera, Tomatito
Fotografía: Thierry Pouget
Vestuario: Nieves de la Calle, Ana Sousa
Elenco: Antonio Canales, Orestes Villasán
Rodríguez, Antonio Pérez Dechent, Bobote,
Juan Luis Corrientes
Vengo-Gitano
quiero ser libre es el cuarto filme de Tony
Gatlif en sintonía con el universo gitano.
Esta vez el director argelino nos pone
frente a la tragedia de un clan familiar, a
partir de una combinación de ficción
entrelazada con pinceladas documentales,
donde la música y el canto
juegan un rol fundamental para la
trama.
La
primera escena de la puesta es un largo y
expresivo pasaje musical intercultural
-a cargo del sufí,
Sheikh Ahmad Al Tuni, y el
guitarrista flamenco Tomatito-
que le sirve al director para ubicar
la música en el mismo nivel de importancia
que a los protagonistas.
El
héroe de esta tragedia de Gatlif es el
reconocido bailaor y coreógrafo sevillano,
Antonio Canales -Caco en la ficción-,
envuelto en una deuda de sangre con
otra familia de cíngaros que le exigen
reparación sin dilaciones.
Si
El extranjero loco es una película
extrovertida, de encuentros (entre
un joven, que busca la música gitana que amó
su padre, y un viejo cíngaro lleno de
vitalidad), Gitano quiero ser libre apunta a
los sentimientos que nacen con la fuerza de
lo incontenible, en esta estirpe de seres
humanos que llevan la música en el cuerpo,
como parte constitutiva de su ser, en todos
los órdenes de la vida: en las buenas y en
las malas, en el ocio y en el trabajo –la
escena de las viejas cosechando aceitunas
con la música atrás lo corrobora-, en las
alegrías y en las tristezas. “Cada noche
pondré una vela por ti” le escribe Caco a
la tumba de su hija, pero también “Cada
noche abriré una botella por ti”, y no se
trata sólo del
trago para conseguir el olvido, sino
de la bebida que se comparte en las fiestas,
ese lugar de goce común, de unión, que no
necesita un escenario ni finalidad
determinados, sino la predisposición de un
conjunto de seres viscerales, capaces de
sufrir, cantar y bailar al mismo tiempo.
El
tema del honor y la sangre derramada que
clama por venganza, podría ser considerado
un tópico usual, un lugar común para una
puesta sobre gitanos, pero Gatlif saca cosas
de lo profundo de los protagonistas, que no
cualquier director podría conseguir y pone
el acento en lugares no usuales. Esto es lo
original, tal vez no el tema. El filme no
tiene actores profesionales en su elenco, a
excepción del andaluz Antonio Pérez
Dechent, con el papel del Primo Alejandro,
en el filme la mano derecha
de Caco.
Para dar una idea sobre la manera en
que el director acostumbra a filmar, es
instructivo leer la entrevista al actor Pérez Dechent que se publica aquí mismo en Canal OK (www.canalok.com/cine/reportajes/antonioperezdechent.htm).
La
música de la puesta, por último, obtuvo el
Premio Cesar 2001; y toda la película el
Premio Especial del Jurado en el Festival
Internacional de Estambul.
Gustavo
Camps
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