Los
destinos sentimentales - Les
destinées sentimentales
1000
Color, 180´
Francia,
Suiza
Dirección: Olivier Assayas
Guión: Jacques Fieschi y Oliver Assauyas s/
novela original de Jacques Chardonne
Montaje:
Luc Barnier
Fotografía: Eric Gautier
Diseño de producción: Katia Wyszkop
Elena: Emmanuelle Béart, Charles Berling,
Isabelle Hupert, Oliveier Perrier, Dominique
Reymond, André Marcon, Alexamdra London,
Julioe Depardieu
En
el ámbito de bucólicos y paradisíacos
paisajes (Francia y Suiza) transcurre la
historia de Jean y Pauline, burgueses
inmersos en las mutaciones que tuvieron
lugar en los albores del siglo anterior.
En
el devenir de los acontecimientos se
modifican las tecnologías de producción y
comercialización de vinos y porcelanas, lo
que produce despidos de personal, huelgas y
ajustes en las empresas. También tiene
lugar la
primera guerra mundial.
El
filme expone las tensiones interiores y
exteriores que se producen, a través del
tiempo, por la inserción de hombres y
mujeres en la nueva sociedad. El disparador
de las nuevas relaciones sociales es la
Revolución Industrial y sus progresivas
secuelas.
Los
ciento ochenta minutos que dura el filme no
son todos necesarios, en la medida que le
restan poder de concentración a la puesta e
intensidad a la evolución a los personajes.
No obstante, esto no afecta demasiado al
resultado final del filme.
Los
aspectos formales son muy consistentes; nos
referimos a la estética, diseño de arte,
fotografía, vestuario y, por sobre todo, la
minuciosa construcción y progresión dramática
de los actores.
Es
un homogéneo elenco el que subraya con
brillante precisión. los volubles estados
anímicos de sus personajes,
predominantemente ensimismados, melancólicos
y dubitativos.
Sobre
el final Jean expresará una sentencia
esclarecedora: “El amor...no hay nada más
en la vida”.
Raúl
Valls
Ya
en el Festival de Cine Independiente de Bs.
As., de Abril de este año, no pocos críticos
se rasgaban las vestiduras por la
duración de este logrado filme de Assayas
así que tomo posición desde ahora: Los
destinos sentimentales no es un filme largo,
no abruma ni aburre la puesta de Assayas, y
recorrer la belleza de sus imágenes hasta
el final bien vale los 180 minutos que dura
el filme. Claro, si lo comparamos con Lara
Croft-Tomb Raider, tiene otro ritmo, pero no
hay que compararla.
El
hecho de trabajar sobre un libro de Jacques
Chardonne, escritor reconocido antisemita y
colaboracionista durante la ocupación
alemana en la segunda guerra mundial,
resulta una apuesta fuerte por parte del
director.
La
historia se focaliza en un pastor
protestante (C. Berling) que ira
construyendo su vida en el contexto de los
cambios políticos y sociales que se dan
desde principios del siglo XX, en un periodo
que incluye la segunda revolución
industrial, la primera guerra mundial y la revolución socialista.
El
director resume treinta años de la historia
de una familia en tres horas de cine
consistente y emotivo, a partir de un
contrapunto entre la actitud de los
personajes y el contexto político y social
de la época.
El
filme muestra el nuevo rol de los obreros y
de los empresarios tras los cambios en los
modos de producción, la dureza de la guerra
y sus consecuencias en las personas y en su
manera de relacionarse y hasta el lugar que, de manera insipiente, trata de hacerse la mujer
en esta nueva sociedad.
EL
filme de Assayas es narrativo, su
tratamiento del tiempo es al estilo del cine
clásico, y en esto se diferencia de otra
puesta de época recientemente estrenada en
la Argentina: El tiempo recobrado, de Raúl
Ruiz.
En
este sentido el paso del tiempo se ve en el
cuerpo de cada personaje, tras una
caracterización minimalista, física (desde
ya) a partir de la aparición de canas y
arrugas , pero también ideológica a partir
de las posturas frente a la circunstancias
en cada momento.
Por
otra parte, a diferencia de El gatopardo,
del gran
Luchino Visconti, -por citar a un
director que incursionó en estos temas- que
muestra el posicionamiento de los poderosos
para no perder su poder en una sociedad que
cambia, Los destinos sentimentales se ocupa
más en la actitud individual e interior que
en la estrategia política de los personajes.
La propuesta de un cine como el de Los
destinos sentimentales no es la
preponderante hoy día, por eso también
vale la pena verla, que no todo lo que
brilla es solamente Hollywood.
Gustavo
Camps
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