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Título Original : Vertical Limit.
USA 2000
Dirección: Martín
Campbell
Guión: Robert
King y Terry Hayes, basado en una historia de Robert King
Fotografía: David Tattersall
Montaje: Tom Noble
Música: James Newton Howard
Intérpretes: Chris O. Donnell, Bill Pastón, Robin Tunney, Scott Glenn, Izabella Scorupco,
Temuera Morrison, Stuart Wilson, Nicholas Lea, Ben Mendelshn.
Duración:
126 minutos.
El
neocelandés Martín Campbell (La Máscara del Zorro, Goldeneye) logra
un atrapante thriller, pleno de acción física, con momentos de gran
belleza en sus imágenes y exhibe un notable manejo de la tensión
narrativa, en una aventura que plantea una nueva mirada en la
conflictiva relación del hombre con la naturaleza y su permanente
voluntad de vencerla, como una forma de superar sus propias limitaciones,
aunque tal osadía pueda terminar en tragedia.
Los
nueve protagonistas que se enfrentan a las montañas y las alturas harán
vivir a los espectadores sensaciones parecidas a las que transmitiera la
tripulación de “Una Tormenta Perfecta” ante las inmensas olas
devoradoras del océano. Al igual que el film de Wolfgang Petersen, “Límite
Vertical” seduce por la variada galería de personajes y sus
relaciones. Posteriormente la acción se apodera del relato y predomina
hasta el final, con algunos toques de humor y suspenso.
En
un cautivante prólogo, filmado en Utah (al igual que la escena de Tom
Cruise en la montaña de MI2) Campbell establece claramente el conflicto
principal de la trama. Chris O´Donnell y Robin Tunney interpretan a dos
hermanos separados por la muerte de su padre ( Stuart Wilson) tras una
accidentada maniobra de alpinismo. Ella continúa con el deporte, pero
sin perdonar a su hermano por lo ocurrido. El abandona la actividad y
trabaja como fotógrafo para National Geographic. Pero, tal como
ocurriera con el personaje de Silvestre Stallone en Cliffhanger ( otro
thriller de las alturas, dirigido por Renny Harlin), tendrá la
oportunidad de redimirse, cuando tres años después de la muerte de su
padre, deba salvar a su hermana, atrapada luego de una avalancha en una
montaña de los Himalayas.
Con
apenas 36 horas para encontrarla con vida, formará un exótico grupo de
rescate embarcado en una misión suicida.
Campbell
muestra una gran inventiva a la hora de resolver las escenas de acción
en espacios abiertos, con la inestimable ayuda de los responsables de
diversos rubros técnicos: desde la fotografía hasta la coordinación
de los dobles. También hay un excelente uso de la tecnología digital,
bien disimulada, ya que a pesar de las increíbles maniobras que deben
sortear los protagonistas, “Limite Vertical” presenta una atmósfera
auténtica, con la cámara encima del esfuerzo físico de los alpinistas,
logrando por momentos recordar a los documentales de alto riesgo hechos
para la televisión.
La
historia se ve jerarquizada por un par de ideas brillantes. Los
escaladores cargan en sus mochilas- para poder perforar las rocas y la
nieve- tubos de nitroglicerina (en un homenaje a “El Salario del
Miedo”) que explotan ante la menor maniobra brusca, lo que dará lugar
a momentos de gran tensión en el grupo; por otro lado la sangre de una
de las víctimas servirá para salvar la vida de sus compañeros, en una
de las escenas más atractivas de la película.
Dentro
de un elenco bastante equilibrado, se destacan el experimentado Scott
Glenn, como un llanero solitario con sed de venganza y Bill Paxton como
un millonario egoísta (una redundancia) para quien el fin justifica los
medios. Robin Tunney e Izabella Scorupco encarnan a dos personajes de
una gran determinación y entereza, en la línea de redientes títulos
como MI2, The Matrix, X- Men, Los Angeles de Charlie y El Tigre y El
Dragón, que colocan a la mujer en papeles decisivos y
con una gran destreza para las escenas de acción.
“Límite
Vertical” confirma la solvencia de Martín Campbell a la hora de manejar grandes presupuestos (en este caso unos 80 millones de dólares)
y constituye un sólido entretenimiento con notables escenas de acción,
fiel al espíritu del clásico cine de aventuras, dueño de un
impactante despliegue visual y de un guión
convincente, que va más allá del alpinismo y sus riesgos.
LEONARDO
MARTINELLI
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