Título: Las
tres estaciones
Título original:
Three seasons
Origen:
EEUU
Director
y guionista: Tony Buy
Director
ejecutivo: Harvey Keitel
Fotografía:
Lisa Rinzler
Edición:
Keith Ramer
Elenco:
Harvey Keitel, Don duong, Nguyen Ngoc Hiep, Zoe Bui
EXQUISITAS
IMÁGENES PARA UN GUIÓN FLOJO
Cinco
historias de la actual Vietnam transcurren en sus calles como único
elemento de unión. El viejo soldado americano que vuelve al bar que
conociera en la guerra en búsqueda de una hija, la prostituta
vietnamita que sale de hoteles lujosos para luego vivir en uno de los
barrios más pobres, el ciclotaxista, la mujer que recoge flores de loto
para un poeta enfermo de lepra y un niño, que vive vendiendo baratijas
a los turistas, muestran la realidad actual de esa lejana tierra.
Hablada en vietnamita, este primer largometraje de Tony Buy, ganador en
el Festival de Sundance, refleja la serenidad de los pueblos orientales
y la incomprensión ante el mundo capitalista que los invade con sus
gaseosas y turistas, la pobreza en la que la mayoría vive y el
bienestar de los que llegan a ese país buscando lo exótico. Harvey
Keitel, actor de renombrados filmes compone al ex soldado norteamericano
que busca a su hija mientras que el resto del elenco es vietnamita.
A
manera de elegía sobre la realidad de Vietnam, este film nos ofrece
desde imágenes poéticas muy bellas, exquisitas, hasta diálogos simpáticos,
pero el guión adolece de altibajos notorios: por ejemplo, algunos
personajes, al no tener relación entre sí, quedan fuera de la historia.
El nexo, el tema en común, son las calles de la ciudad. Por allí va la
joven que vende flores de loto, por allí va el bicitaxista buscando a
la prostituta, por allí juega y vende sus baratijas el niño que se
encuentra con el ex soldado norteamericano, pero todo queda allí. La
película no ofrece una hilación en sus historias de tal manera que,
luego de verla, uno se pregunta qué pasó con tal o cual personaje. Si
esto ocurre, si hay que releer los antecedentes del film o las críticas,
en las que tampoco es posible revelar los pequeños secretos que obran
como atractivos, entonces algo pasa. Es extraño, al menos, aunque se
trate de una actitud ex profesa del realizador (nacido en Vietnam pero
educado en los Estados Unidos) que en este retrato de su ciudad natal no
haya unido algunos hilos más que los que pensó en el guión para no
dejar tan perplejo al espectador. De todas formas, no hay que olvidar
que se trata de su primer largometraje y, en este sentido, Buy es
prometedor.
Elsa
Bragato
LAS
TRES ESTACIONES
Las
Tres Estaciones es la opera prima de Tony Bui, un joven vietnamita de
actuales 26 años que llegó a los Estados Unidos de pequeño y a los 19
años volvió, para luego filmar esta película. Es acertado presuponer
que por cuestiones de edad Bui tiene poco para reclamarle al tío Sam
sobre la guerra. De allí que en este filme su vista se pose en otro
lado.
La
Saigón que vio Bui no es la Saigón de los tiempos de la guerra de
Vietnam. Ahora es una cuidad del tercer mundo globalizado y mísero. Sus
habitantes tratan de sobrevivir con subempleos, los turistas la pasan
tan bien como sus dólares les permiten y la marginación y la opulencia
conviven tan sólo a una calle de por medio.
El
filme de Bui nos pone frente a cuatro historias de esta Vietnam
contemporánea con carteles de neón, flores plásticas, hoteles cinco estrellas, bellas prostitutas de cincuenta dólares,
poetas marginados y turistas.
La
acción se centra en una jovencita que cosecha y vende lotos blancos (naturales)
para un poeta autorecluido, en un ciclotaxista que intenta seducir como
puede el corazón de una prostituta, en un chico de la calle que vende
baratijas para alguien que lo explota y en un ex soldado (norte)
americano que vuelve a la ciudad de sus pesadillas para buscar a una
hija de la guerra.
Podrá
objetarse algún salto del guión y cierta ingenuidad que destila la película
pero – y esto es lo que le da la mayor consistencia al filme- la cámara
de Tony Bui narra eficazmente, con ritmo sostenido y capta el interés
del espectador por las historias, dentro de un contexto armado con
realismo y bellamente fotografiado.
Dos
escenas no dejan mentir sobre esto. En una de ellas el personaje entra a
un lujoso hotel y mira sorprendido el lujo a su alrededor: la cámara
hace las veces de su mirada, ni más ni menos. Más adelante otro de los coprotagonistas observa la actitud de un turista sentado a la
puerta del hotel: de nuevo la cámara subjetiva nos lo muestra.
La
ciudad viva, en movimiento constante, los incluye a todos pero no
contiene a ninguno. Así funcionan las cosas en el Vietnam contemporáneo
(un sistema tan familiar para los accidentales). He aquí el drama de
los protagonistas que Tony Bui logra
plasmar en su película.
El
rodaje del Las Tres Estaciones se realizó en locaciones de Saigón, duró
cuatro meses, costó dos millones de dólares y fue muy bien recibida
por el público y el jurado de Sundance, un festival que junto con la
calidad suele premiar la visiones originales.
Gustavo
Camps
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