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Título:
LA MEXICANA
Dirección:
Gore Verbinsky
Guión: Giman
Fotografía: Dariusz Wolski
Edición: Craig Wood
Música: Alan Silvestri
Elenco: Brad Pitt, Julia Roberts, James Gandolfini, J.K.Simmons,
entre otros.
Dreamworks pictures
HÍBRIDO:
ENTRE GANGSTERS Y PASES DE COMEDIA
El
encuentro cinematográfico de Brat Pitt y Julia Roberts ha resultado una
mera anécdota si bien se pretendió unir a dos famosos y lindos en una
historia de amor no convencional. Ambos encarnan a una neurótica pareja
con un objetivo en común: amarse. No saben bien cómo y recurren a un
grupo. Jerry (Pitt), a su vez, no puede cumplir con un casamiento rápido
porque su futuro está en manos de un gángster, a escondidas de
Samantha (Roberts) a quien le debe dinero. Entonces, aún a riesgo de
perder su noviazgo, debe emprender un último “trabajito”: traerle a
su jefe “la mexicana”, que es una pistola de oro con larga tradición.
Su jefe no está seguro de que este muchacho rubio, un tanto torpe, que
no sabe manejar un revólver, pueda cumplir con tamaña hazaña. De
todas formas, Jerry emprende su viaje a México, viviendo circunstancias
insólitas que es donde más hace “base” el director para resolver
situaciones con humor: así veremos cómo los latinoamericanos tienen la
oportunidad, tal vez por primera vez en un film norteamericano, de reírse
de los sajones, de su mal hablado español y de su ingenuidad para
meterse en los lugares donde, a sabiendas, no lo haría nadie. Por otro
lado, su jefe gángster decide raptar a su novia para asegurarse de que
Jerry cumplirá con lo pactado. Samantha se vincula así con un matón
que no está decidido a violarla ni a matarla. Entre ambos surge una
extraña amistad: Samantha hace gala de su seducción y de su intuición
femeninas y le descubre su sexualidad: es gay. Por lo tanto, lo ayudará
a que concrete un romance. Los diálogos entre ambos son uno de los
pocos momentos más felices de esta película. Jerry y Samantha van por
caminos paralelos, aunque no lo saben. Ambos andan por México, uno
buscando una pistola que ha matado a varios porque está mal hecha pero
tiene gran historia, y la joven, en manos del matón homosexual, que le
ha tomado cariño y ha establecido una complicidad con su secuestrada.
El
guión pudo ser bueno. Si la historia inicial no llegó a ser lo que
parece en el transcurrir de la película, se debe a que el guión tiene
grandes altibajos. Los actores, sin ser portentosos, hacen lo que pueden
con el oficio que tienen. Lo demás está en manos del director que, por
momentos, se desbanda en escenas que dilatan una historia de final
previsible. Demasiados tiros, un leve abuso de “inserts” rememorando
la historia de la pistola de oro, le quitan agilidad a una trama que
mereció tenerla. Sobre todo, por los diálogos, que resultan
interesantes para una comedia.
Vale
agregar que “La mexicana” fue rodada en Real de Catorce, un ex
pueblo minero del siglo XIX azteca, donde todos sus habitantes se vieron
involucrados, de buena gana en el rodaje. En relación a la pistola de
oro, la producción del film trabajó sobre un diseño original del
Museo Histórico de México, además de añadirle algunas ideas y diseños
del director.
En
síntesis: comedia intrascendente con escasos momentos de lucidez en
algunas situaciones y diálogos, excedida
su duración en 30 minutos. Un montaje más ágil la habría
mejorado notablemente (recurso muy usado en televisión con muy buenos
logros).
Elsa
Bragato
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