Título:
LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS
España, 95`
1999
Dirección: Alejandro Amenabar
Guión: Rafael Azcona, s/ ¿Qué me quieres amor?
Fotografía: Javier Salmones
Música: Jose Luis Cuerda
Elenco: Fernando Fernán Gómez, Manuel Lozano, Uxia Blanco, Gonzalo
Martín Uriarte, Alexis de los Santos, Guillermo Toledo
Un
niño le grita al viejo que acaba de ser subido por la fuerza a un camión
de prisioneros:¡Asesino!¡Rojo!¡Tilonorrinco! El lugar es un pueblito
de España, en la antesala de la guerra civil entre republicanos y
fascistas. El viejo es un maestro librepensador recién jubilado. El niño,
de siete años, fue su alumno hasta hace poco. No por dramática en
grado sumo, la escena deja de ser esperanzada. No por los insultos
obviamente, sino por esa palabra “Tilonorrinco”, que el niño ha
aprendido en una de las clases del maestro. Ese día en que los
fascistas se llevan arrestados a los republicanos del pueblito – entre
ellos al maestro – el inocente niño hace lo que sus padres le piden
que haga y ellos también hacen. Todos gritan e insultan más con miedo
que por convicción. Pero esa palabra,
que aparece sin aviso en medio de las blasfemias que lanza el
inocente, indica que las enseñanzas del maestro, en un punto,
permanecen con el chico. He
allí la esperanza.
La
lengua de las mariposas es una narración directa y bella del
experimentado director español José Luis Cuerda que nos muestra el
encuentro de un niño que recién despierta al mundo (Manuel Lozano) y
un maestro en el ocaso de su vida (Fernando
Fernán Gómez ). Las composiciones del maestro y el chico están
dotadas de una ternura – el primero- y una espontaneidad – el
segundo – que atrapan
desde las primeras escenas, pero además el filme muestra un abanico de
personajes que construyen sólidamente a los pueblerinos de la
España de ´36 que desembocará en la guerra civil.
La
lengua de las mariposas es un filme sin estridencias, dramático si,
pero con un estilo narrativo transparente, llano. Un cuento que se deja
contar. Un filme que apela
a la emoción delicada y sutil, sin golpes bajos.
Gustavo
Camps
|