Titulo:
Jurassic Park III
Origen: USA 2001
Dirección:
Joe Johnston
Guión: Peter Buchman, Joan August,
Alexander Payne y J.im Taylor, basado en los
personajes creados por Michael Crichton
Productor Ejecutivo: Steven Spielberg
Producción:
Kathleen Kennedy, Larry Franco
Diseño
de producción: Ed Verreaux
Fotografía: Shelli Jonson
Música: Don Davis
Montaje: Robert Dalva
Acción en vivo de los dinosaurios: Stan
Winston Studio
Supervisor de Efectos Visuales: Jim
Mitchell
Intérpretes:
Sam Nelly, William H. Macy, Tea Leoni,
Alessandro Nivola, Trevor Morgan, Michael
Jeter, Jhun Diehl, Bruce A. Young, Laura
Dern.
Duración: 90 minutos.
Esta
tercera entrega de Jurassic Park representa
un entretenimiento auténtico, plenamente
logrado. Desde su condición de secuela
aporta, aporta nuevos elementos de interés
y permite mantener el interés de sus
predecesoras.
Narrada
en forma ágil, con un ritmo sostenido,
atrapa a lo largo de una hora y media
gracias a su espíritu fiel al cine de
aventuras.
En
esta oportunidad se abandonan las
explicaciones academicistas y el didactismo
para concentrarse casi exclusivamente en la
acción.
Steven
Spielberg, a cargo de la producción
ejecutiva, confió la dirección a Joe
Johnston , un antiguo discípulo ( ambos
trabajaron juntos en “los Cazadores del
Arca perdida” y en “Indiana Jones y el
Templo de la Perdición”). Johnston
demuestra sus recursos para crear tensión y
suspenso junto a los necesarios toques humorísticos.
La película recuerda por momentos a Jumanji,
otro film del director en el que los
protagonistas eran perseguidos por criaturas
fantásticas, en aquella ocasión surgidas
de un juego ancestral.
A
su vez, Jurassic park III mantiene características
propias del cien del responsable de 2Tiburón”.
Uno de los personajes más atractivos es un
niño, con el ingenio y la valentía
suficientes para poder vivir 8 semanas con
los dinosaurios. Interpretado por Trevor
Morgan ( uno de los hijos de Mel Gibson en
“El Patriota”) tranquilamente podría
integrar el selecto grupo de chicos del
universo de Spielberg, junto a los
encarnados por Christian Bale en “El
Imperio del Sol” o por Henry Thomas en “E.T.”.
Por
otra parte, los valores familiares son
revindicados a partir de la historia del
matrimonio que se vuelve a unir para salvar
a su hijo.Como es habitual alguien se
sacrificará en un acto heroico y generoso.
En
esta tercera edición , no hay lugar para
los mercenarios ni para los que se mueven
exclusivamente en nombre de la ciencia, los
sobrevivientes alcanzan el éxito al
responder a sus sentimientos y emociones. El
film se transforma en el más humanista de
la trilogía.
Una
de las claves del éxito de esta nueva
propuesta radica en el grupo de guionista
formado.Ausente Michael Crichton, Spielberg
confió en escritores surgidos del cine
independiente para dotar de una mirada
fresca e irreverente a la franquicia.
Conocedor como nadie de los secretos de la
Industria, siempre busca en distintos
lugares para rodearse de talento joven. Por
ejemplo en “Rescatando al Soldado Ryan”,
los actores que acompañaban a Tom Hanks y a
Ton Sizemore ( Edward Burns, Vin Diesel y
Jeremie Davies, entre otros) provenían
justamente de películas independientes.
En
este, por el momento, capítulo final de la
saga, Alexander Payne y Jim Taylor ( la
dupla creadora de la ácida comedia “Election”)junto a John August ( quien
ya se había encargado de aggiornar la versión
cinematográfica de “Los Angeles de
Charlie”) colaboraron con el debutante
Buchman en la compleja tarea de contar en
forma distinta algo ya previamente conocido
por la audiencia.
Sam
Neill y Laura Dern ( quien ya había
trabajado con Johnston en “Cielo de
Octubre”), repiten sus papeles de la
primera parte, mientras que en esta historia
se incorporan William H, Macy, Tea L eoni, y
Michael Jeter entre otros. Todos los actores
mencionados demuestran con creces tener el
oficio suficiente para cumplir los
requerimientos de
sus respectivos personajes, pero se
encargan de brindar la convicción necesaria
para acompañar a las verdaderas estrellas
de la función, los dinosaurios, por quienes
la gente realemente va a ver la película.
Las
criaturas imaginadas originalmente por
Michael Crichton y creadas para la pantalla
por Stan Winston se niegan a desaparecer y
han llegado al punto más alto de su evolución.
Cada vez más feroces e inteligentes han
desarrollado un moderno sistema de
comunicación y hasta se aprovechan de la
debilidades más evidentes del hombre del
Siglo XXI, como su excesiva dependencia de
los teléfonos celulares.
Los
especialistas en efectos visuales utilizan
plenamente la tecnología digital y logran
insertar a los depredadores prehistóricos
en la pantalla con una eficacia asombrosa,
lo que permite prolongar la ilusión.
LEONARDO
MARTINELLI
LA
NUEVA ESTRELLA DE SPIELBERG
La
saga de los dinosaurios continúa: se acaba
de estrenar “Jurassik Park III”, tercer
gran capítulo en lo que ha sido un
lanzamiento simultáneo aquí y en los
Estados Unidos. Producida por Steven
Spielberg, su gestador con el primer
“Jurassik Park” en 1993, las cifras de
espectadoras son tan “alarmantes” en
estos tres días por su cantidad tanto como
la presentación de la nueva estrella: el
carnívoro Spinosaurus.
En
la primera película el personaje John
Hammond había podido crear dinosaurios a
partir de fragmentos de ADN. El darle vida a
estos monstruos no fue algo sin
consecuencias: ocasionó la muerte de cuatro
personas y el cierre del gran parque
Jurassik. Sin embargo, la imaginación le
sacó más jugo a la historia y, años más
tarde, nos encontramos que John Hammond se
animaba a revelar que existía otra isla,
llamada Las Cinco Muertes, donde seguramente
había dinosaurios dado que allí él había
iniciado sus experimentos. Ahora, cuatro años
después, es el doctor Alan Grant quien se
anima a visitar el campo experimental de Hammond en la Isla Sorna,
descubriendo una especie de terror, el carnívoro
Spinosaurus. El doctor Grant va contratado
por una supuesta pareja que desea pasar su
luna de miel sobrevolando la isla. Pero en
realidad están separados y solo esperan
rescatar a su hijo que se ha perdido en ese
mundo salvaje. Esta mentira acarreará increíbles
aventuras, algunas horripilantes.
Pocas
veces se ha generado una manía que perdure
a través del tiempo como en el caso de los
dinosaurios. Desde el estreno de Jurassik
Park I, pasando por la continuación, no
solo se reunieron más de 1500 millones de dólares
por los films sino que el autor Crichton
logró recaudar más de 913 millones de dólares
con sus novelas. Cifras increíbles. Las películas
y las novelas funcionaron fantásticamente
bien como el “merchandising” o sea desde
remeras hasta libros y dinosaurios de
juguete en todos los tamaños y texturas y
variedades posibles. Hay datos que reflejan
esta “dinomanía”: solo durante la
exhibición de la primera Jurassik Park, en
Australia se vendieron 10.000 muñecos (dinosaurios)
de todos los tamaños y colores por día a
14 dólares cada uno el más económico.
Asimismo, desde 1993, cualquier elemento
relacionado con los dinosaurios tiene un éxito
rotundo. Está el caso del notable
documental que Discovery Channel realizó
poco después de las dos primeras películas
de Spielberg, “Caminando con los
Dinosaurios” fue su título, que paralizó
prácticamente al mundo el día de su emisión,
siendo visto por no menos de 104 millones de
televidentes. Sin duda, la calidad de estas
producciones de Steven Spielberg y su equipo
de “magos” han hecho posible que los
chicos de todas las edades y los adultos
también encuentren un enorme atractivo en
estos animales que habitaron la Tierra hace
65 millones de años: quienes visitan
DisneyWorld pueden ver los primeros
“animatrónicos” o sea dinosaurios
movibles, con aspecto real por sus
dimensiones, pero no se conocían estos
efectos extraordinarios hasta la llegada de
esta “saga” de DreamWorks, de la mano de
Spielberg, al cine, con bandas de sonidos y
ambientaciones espectaculares.
Para
Jurassik Park III, el realizador también de
“La lista de Schindler”, entre otros de
sus muchos films aclamados por Hollywood y
merecedores de varios Oscar’s, volvió a
reunirse con Joe Johnston, considerado uno
de los técnicos creadores de efectos
especiales más relevantes del cine. No
trabajaban juntos desde hace dos décadas,
luego de “Los cazadores del arca perdida”.
Pero no fue el único gran técnico que
necesitó Spielberg para concretar el
lanzamiento a la fama del Spinosaurus y el
resto de los animales de la exótica isla,
con exteriores de Hawai: también lo
“socorrieron” los técnicos de “Stan
Wilson Studios”, que ya ganaron un Oscar
por los dinosaurios animatrónicos del film
anterior. Allí se presentó a un
Tiranosaurus Rex de 10 metros de altura,
además de utilizar la animación mediante
la computación y programas muy específicos
(“backstage” que se ha podido disfrutar
ampliamente en diversos programas de
televisión). A través de la combinación
de tecnología de punta, se logra que los
dinosaurios, en sus distintas variedades,
puedan interactuar con los actores, el
paisaje y los animatrónicos que se han
creado, como en el caso de Disneyworld, en
los estudios, con movilidad “propia”.
En
esta tercera versión, chicos y grandes
pueden asustarse de lo lindo con los
Velocirraptores, muy mejorados en su
capacidad de pasar rasando por la “platea”,
además del popular Tiranosaurus Rex de 10
metros que pesa 10 toneladas. Sin embargo,
el carnívoro “estrella” es más grande
aún: 12 metros, más pesos que el T-R y
mejor textura, ¡más creíble aún! El
Spinosauro demandó 10 meses de trabajo, con
la ayuda del experimentado paleontólogo
Jack Horner (mencionado en uno de los diálogos
del film) quien añade algunas cifras para
“el terror”: “Fue el carnívoro más
grande que existió jamás, medía más de
19 metros de largo y tenía alrededor de 8
toneladas de peso. Se
lo encontraba en el Norte de Africa,
Europa y en Sudamérica”.
La
“Dinomanía” no encuentra parangón. Por
lo general, este tipo de fenómenos artísticos
siempre tuvieron como eje a alguna figura
que, por su carisma, movía y mueven
millones tanto en el cine como en la música
popular, por ejemplo. Pero no con animales
de ficción, aunque hayan sido reales. Hay
antecedentes que así lo demuestran: en 1909
se realizó un dibujo animado llamado
“Gertie, el dinosaurio” y, en 1954, se
estrenó la primera versión de
“Godzilla”. Llamaron la atención, pero
no pasaron a mayores. Spielberg maneja como
nadie nunca lo hizo antes los adelantos
tecnológicos tanto de computación como de
hidráulica y electrónica, entendiendo en
este sentido que se rodea de los mejores técnicos
especializados en cada una de las ramas que
necesita para darle vida a estos monstruos
tan admirados hoy. Tampoco se queda afuera
de estas superproducciones: él
las supervisa, filma y produce.
Convengamos,
sin embargo, que esta vuelta de tuerca a la
historia tan atrapante de los dinosaurios en
el siglo XXI es demasiado pobre y que, si no
hay alguien que “invente” cómo procrear
dinosaurios de otra manera a la propuesta de
la saga, ésta se desvanecerá
indefectiblemente en el cine. El guión es
pobre, solo un recurso para demostrar la
capacidad tecnológica de DreamWorks que, a
estas alturas, nadie puede poner en duda.
Malo el guión, excelente la realización.
Para adolescentes amantes de ferocidades en
la pantalla grande.
Elsa
Bragato
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