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HANNIBAL


Título original: HANNIBAL
Dirección: Ridley Scott
Producción: Scott Free en asociación con Dino de Laurentiis
Productor Ejecutivo : Branco Lustig
Edición: Pietro Scalia
Vestuario: Janty Yates
Fotografía: Johna Mathieson
Guión: David Mamet y Steven Zaillan
Música : Hans Zimmer
Elenco: Anthony Hopkins, Julianne Moore, Ray Liotta, Gary Oldman, Giancarlo Giannini, Francesca Neri. Enrico lo Verso.

Radiografía de una obsesión, amor imposible marcado por la perversión, con una carga erótica no exenta de romanticismo, Hannibal registra, diez años después, la evolución del deseo y de la atracción mutua surgida entre el Dr. Lecter y la agente del FBI Clarice Starling, explorada previamente en El Silencio de los Inocentes. Esta última , ganadora de los 5 principales premios Oscar( película, director para Jonathan Demme, actores protagónicos para Anthony Hopkins y Jodie Foster, guión para Ted Tally), instauró en el imaginario popular la figura del asesino refinado, culto, educado y sanguinario, una especie de Conde Drácula de fin del milenio, inspirador para propuestas como Pecados Capitales, Besos que Matan y Copycat, entre otras.

Esta secuela, adaptación de la novela de Thomas Harris publicada en 1999, por una lado se convertirá en un éxito, ya que los espectadores necesitarán saciar su curiosidad y saber como prosiguió la vida de estos fascinantes personajes, responsables de una de las relaciones más intensas que exhibiera el cine americano en la década pasada, pero por otro lado carga sobre sus espaldas con la difícil misión de responder a las expectativas generadas y de mantener el nivel de su predecesora.

Dirigida por Ridley Scott, nuevamente en boga gracias a la excelente repercusión comercial obtenida por Gladiador a nivel mundial y a las 12 nominaciones al Oscar, la película se beneficia por un buen manejo del suspenso y una elaborada puesta en escena , sobre todo en el tramo que ocurre en Florencia ( en el que se aprovecha la belleza natural y arquitectónica del lugar), pero se ve perjudicada por el tono excesivamente autorreferencial y el abuso en el empleo del humor ( negrísimo por momentos) que debilita la tensión dramática requerida por la historia.

Anthony Hopkins, quien cobró 11 millones de dólares por esta secuela y además se aseguró un porcentaje en las recaudaciones, interpreta a un Dr. Lecter víctima de la globalización: mientras que en la primera parte su cuerpo estaba prisionero pero su mente era mucho más libre que la de sus potenciales adversarios, ahora debe moverse como un fugitivo, cuya única señal de recordada celebridad consiste en ubicarse en la lista de los diez más buscados del FBI junto a algún terrorista internacional y de tener sobre su cabeza una recompensa de 3 millones de dólares.Aunque tome el control en el juego del gato y el ratón, y disfrute de los placeres mundanos que añoraba durante su época de confinamiento está condenado de antemano a una huída sin fin.

Por su parte Julianne Moore sale airosa de la exigente responsabilidad de reemplazar a Jodie Foster, pero su labor se ve opacada por la contenida adaptación de la novela llevada a cabo por los responsables de Hannibal.En el libro la agente Starling era la verdadera protagonista.Desilusionada de su labro policial, tras haber convivido durante años entre la vida y la muerte, abrazaba definitivamente su lado oscuro, sufría un descenso al infierno que posteriormente la transformaba y cerraba, con toda lógica, el proceso iniciado cuando siendo apenas una estudiante conociera al Dr. Lecter.

En la película en cambio, permanece en un segundo plano, como una observadora, sin posibilidad de desarrollarse y progresar a lo largo de la trama.

Además se ve obligada a optar por el sentido del deber, en una disyuntiva similar a la de los personajes de Jennifer Lopez en Un Romance Peligroso y de Al Pacino en Heat.

Pero la mayor desilusión la provoca el encuentro entre los dos protagonistas: en El Silencio de los Inocentes los separaba un vidrio o una celda. En Hannibal finalmente pueden encontrarse, pero el resultado está más cerca de la pasión castigada por el paso del tiempo que de la entrega lujuriosa esperable después de tantos deseos reprimidos y pensamientos inconfesados.

Sorprende que en una novela pensada para encabezar la lista de best- sellers y una película destinada a batir records de taquilla los personajes castigados con mayor crueldad son aquellos motivados por la codicia. Por su parte,a Gary Oldman quien no aparece en los créditos le toca jugar un papel similar al Búffalo Bill de la primera entrega. El actor de Drácula y JFK interpreta a un ser tan despreciable que termina convirtiendo al Dr. Lecter en un héroe romántico.

Hannibal puede compararse con un restaurant del que uno guarda un muy buen recuerdo porque una vez comió muy bien allí. Cuando se decide volver, descubrimos cambios en el menú y el servicio.Los platos tienen un sabor cercano al fast- food, lejos de la comida elaborada de antaño. Encima el vino es más caro y la gente hace fila para poder entrar. Nos vamos sin pedir el postre.

LEONARDO MARTINELLI

 

 
 

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