Título: GRACIAS
POR EL CHOCOLATE
Título original: Merci pur le
chocolat
Dirección:
Claude Chabrol
Guión: Claude Chabrol y Caroline
Eliacheff Fotografía: Renato Berta
Música: Matthieu Chabrol
Montaje: Monique Fardoulis
Música adicional interpretada por la
Orquesta Sinfónica Francesa. “Les
funerailles” de Franz Liszt interpretado
por Claudio Arrau.
Presenta Alfa Films S.A.
MEMORABLE
THRILLER SOBRE LA MALDAD
Hablar
de Claude Chabrol es ingresar de lleno a la
memorable “nouvelle vague”. El gran
maestro del cine francés regresa con un
magistral thriller psicológico interpretado
por Isabelle Huppert y Jacques Dutronc. Aquí
el chocolate será el vehículo de la
perversidad de Mika, heredera de una empresa
que hace ese tipo de golosinas, contra su
esposo, el concertista de piano André
Polonski, y su entorno. Luego de haber sido
novios en la juventud, de que André se haya
casado y tenido un hijo –el joven vive con
ellos- con una mujer bellísima a la que amó
pero que murió en un accidente, Mika logra
llevar al registro civil, en este segunda
intento de pareja, al consagrado intérprete.
El hogar será una maravillosa mansión a
orillas del lago de la ciudad suiza de
Lousana. Cerca de allí, una joven descubre
que su madre la tuvo el mismo día que André
se convertía en padre de su varón pero que
hubo una confusión y una enfermera creyó
que era ella la hija del concertista y se la
mostró en la nursery. Para la joven, esta
confesión de parte de una amiga de su madre
y de ésta la llevan a pensar que ella podría
ser la hija y no el varón. Su madre dice
que fue perfectamente aclarado con Polanski
en aquella oportunidad. Jeanne Pollet (Anna
Mouglalis) es avanzada estudiante de piano y
esa coincidencia no la deja tranquila hasta
que se presenta en el hogar de Mika y André
y le cuenta su verdad. El concertista está
al tanto, no se ve afectado por la revelación
y la invita a convertirse en su discípula.
Mika, en cambio, observa parecidos, se
inquieta; entonces irá pergeñando, día a
día, su venganza contra la vida. Su
profundo resentimiento por ser solo una
mujer con dinero y no una mujer que logre
atraer ni por su belleza ni por su talento.
Largas charlas sobre cómo interpretar los
“Funerales” de Lizst o bien alguna obra
de Mozart, música, placidez, y una
perversidad que llega en la taza humeante
con chocolate...
Refinado
ambiente, refinado diálogo: la sutil
inteligencia de un gran maestro del cine
logra alcanzar, desde el tono menor, la
tensión in crescendo de esta familia
sacudida por una joven dispuesta a conocer
su origen. Huppert también se redescubre
como una actriz de matices insospechados en
sus gestos y en sus palabras. Es tan así
que logró el premio a la Mejor Actriz en el
Festival de Montreal. La cámara de Chabrol
solo busca indagar en el alma de sus
personajes sin descuidar los detalles del
entorno. La elegancia de una alta clase
social con una aventajada cultura marcan la
calidad de la perversión del personaje de
Isabelle Huppert, Mika. Hay notables puntos
de contacto con la “Nouvelle Vague” pero
con la visión de este nuevo siglo: esta
capacidad de estar a tono con la época y un
talento increíble para lograr “clímaxs”
perfectos para un thriller son algunas de
las cualidades del maestro Chabrol. A
diferencia de los thrillers psicológicos de
los Estados Unidos, donde siempre un arma o
un tiro nos ubicarán en forma inmediata en
el género del film, “Gracias por el
chocolate” es el exponente de la
exquisitez en el cine para mostrar lo mismo.
Excelente.
Elsa
Bragato
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