Título: Golpes
de mujer
Título original: Girlfight
Dirección y guión: Karyn Kusama
Elenco: Michelle Rodríguez, Jaime Tirelli, Paul Clderon, Santiago
Douglas, Elisa Bocanegra.
Distribución: 20th Century Fox
SOMETIMIENTO
O DIGNIDAD
Para
algunos, este film de Karyn Kusama,tieneescasovalorcomercial;desde la
simplicidad de la narrativa cinematográfica, es decir, sin uso de
efectos técnicos y sí con un buen planteo de tomas sin artificios, se
asiste una historia de crecimiento espiritual y de revalorización. En
el caso del film “Billy Elliot” veíamos
un chico pelear contra una estructura machista y obsoleta y
acceder a su triunfo en el arte. Aquí vemos la otra cara de la moneda:
Diana Guzmán, una adolescente violenta, con problemas de conducta en la
escuela, sufre tremendamente por su soledad y la discriminación a la
que es sometida incluso en su hogar. Su madre ha muerto y debe ser el
sostén femenino de su padre, un hombre que no trabaja, y su hermano: la
limpieza de la casa, el hacer la comida, y el no ser tenida en cuenta
por ese hogar dominado por los varones. Su hermano encuentra el apoyo
del padre, sin pedírselo, y accede a clases de boxeo que no lo
satisfacen. Diana, que viene tolerando muchas injusticias desde el vamos
porque incluso su cuerpo no la favorece (es muy robusta y no se viste
como una mujercita), ve en el ring una forma de expresarse. No cuenta
con el apoyo de su padre, todo lo contrario, y su hermano la mira sin
comprenderla. Sin embargo, convence al entrenador y, robando plata de la
caja familiar, puede pagarle las horas de entrenamiento.
El
film nos muestra a una Diana que va cambiando de cuerpo, sus brazos se
endurecen, toma forma, adelgaza. Y, al mismo tiempo, aún siendo
despreciada por el amigo de la escuela con quien ha hecho el amor,
supera estos contratiempos cada vez con mayor entereza. Lo notable de
esta película de Kusama es haber logrado que este crecimiento interior
de Diana sea “palpable” a la mirada del espectador. El drama de esta
joven mujer que decide triunfar apelando a su mejor recurso, su fuerte físico,
encierra además, y esto lo transmite tanto la directora como la actriz
Michelle Rodríguez, un dolor profundo desde su niñez, desde la pérdida
de su madre. Su entorno ha sido demasiado hostil y la mejor manera de
conectarse con el mundo ha sido a las trompadas literalmente. Hacerlo de
manera profesional, al punto que knoquea a su ex pareja y se transforma
en campeona de los boxeadores del gimnasio, le devuelve dignidad. Solo
en un momento ese dolor que ha ido tomando el cariz de ira la lleva a
enfrentarse a los puños con su padre: allí le dice que ahora ella
puede defenderse de él y del mundo como no pudo hacerlo su madre.Y esta
escena es, en realidad, el nudo de la trama.
Si
para los grandes productores del cine del mundo esta película es algo
“chiquito”, sería de desear que el público la votara con su
presencia como un film profundo, que vale la pena ver: saldrá conmovido
por la fuerza del relato y no por los efectos especiales.
Elsa
Bragato
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