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EL TIGRE Y EL DRAGÓN


El Tigre y el Dragón
Título original: CROUCHING TIGER, HIDDEN DRAGON
Dirección: Ang Lee (Sense and Sensibility)
Elenco: Chow Yun Fat, Michelle Yeoh, Zang Zi Yi, Chang Chen, Lung Sihung, Chen Pei Pei, entre otros
Música: Tan Dun
Solista: Yo-Yo Ma
Columbia Tristar Films Argentina
Estados Unidos


Ang Lee, que acaba de recibir el Golden Globe por este filme que compite con varias nominaciones con “Gladiador” por los premios que otorga la Academia de Cine Británica, retorna a las películas en idioma chino (es oriundo de Taiwán aunque educado en los Estados Unidos) con la película “El tigre y el dragón”. Bien pudo quedarse en un film de escenas de luchas de artes marciales, de por sí espectaculares. La sensibilidad de Lee le permitió crear una fantástica historia de amor entre Jen y Lo, alrededor de la que gira la secreta pasión de Yu y Li. Basada en viejas tradiciones orientales, Yu recibe la Espada de Jade (Green Destiny) para ser entregada a  Sir Te. Mientras tanto, la joven Jen debe casarse con quien su familia ha determinado. Mientras se dirige a cumplir con ese mandato, recorriendo un inmenso desierto, su caravana es asaltada por bandidos. Aquí se observa un desplazamiento del ojo de la cámara que confiere una sensación de grandiosidad a través de singulares paneos.  El jefe de la banda es el joven Lo, quien rapta a Jen pero no abusa de ella, haciéndoselo saber; pero le exacerba la pasión por la libertad, conceptos que la joven viene recibiendo de su institutriz, experta también en artes marciales.

Hasta aquì podríamos estar hablando de una película de acción más. Pero Ang Lee no especuló a la hora de filmar: la magnificencia de las escenas tanto en el desierto como en las lujosas viviendas en las que Jen desenvuelve su aparentemente calma vida familiar, unen lo mejor de los western americanos con los “love-story” y los filmes orientales de acción. Sin duda, ha quedado una marca endeleble de la vasta producción del maestro Akiro Kurosawa: Ang Lee ha sabido recoger las mejores tradiciones orientales del séptimo arte con la espectacularidad del cine norteamericano tanto en las películas del Oeste como en sus filmes románticos.

Jen saca de la casa de Sir Te la famosa espada. Quiere vivir su vida. La imagen de Lo ya no la abandona. Se ha enamorado. En esa intensa búsqueda de libertad y amor, caerá en perdidos lugares en pleno desierto donde el hampa se reúne y donde se habla de “los tigres y los dragones” como bandas opositoras. Al descubrirse que es una jovencita y no un varón en una suerte de taberna, Jen demostrará su tremenda fortaleza y capacidad de levitar, volar y subir corriendo por altas paredes, dejando fuera de combate a azorados y fornidos malvivientes.

Yu, que ha optado por vivir para la dignidad en vez de cumplir con su amor por Li, ve cómo la joven Jen se va transformando en una contricante a la que, alguna vez, deberá enfrentarse. Sabe que inexorablemente ese combate deberá librarse. El amor entre Jen y Lo se concreta. Jen desafiará la tradición familiar. Está escindida entre el cumplimiento de estrictas normas y ansias de libertad que admira de su institutriz y de Yu. 

Tanto la reconstrucción de época como las escenas de luchas unidas a un guión original, en el que anidan dos historias de amor, tienen un tratamiento cinematográfico sin altibajos. No los hay en los diálogos, en las secuencias, en el vestuario, en el argumento en general, en las escenas de luchas (bella e inusual es el combate entre las copas de frondosos árboles).
Se trata de una extraordinaria perfomance del séptimo arte encuadrada en el género del cine de espectáculo, más allá de que uno pueda gustar o no de las artes marciales, con el agregado de una banda sonora en la que el violoncellista Yo-Yo Ma, fiel a su origen chino (aunque educado en Francia y en los Estados Unidos donde vive), logra la exacta expresividad de la música de sus ancestros. No hay detalle librado al azar. Ang Lee ha logrado la rara perfomance de un poema épico oriental que compite en los festivales del mundo con la filmografía épica occidental. Es la primera vez en la historia del cine que se da este caso. Si vio Gladiador, no se pierda El Tigre y el Dragón.

Elsa Bragatto


Luego de realizar tres películas en inglés , con actores británicos y estadounidenses ( Sensatez y Sentimiento, La Tormenta de Hielo y Ride with the Devil) el taiwanés Ang Lee retoma sus raíces para sorprender y deslumbrar con El tigre y El Dragón, una propuesta que representa un desafío inusual dentro de su filmografía: cuenta una aventura deudora de la tradición popular china, con artes marciales, magia, melodrama y el clásico cine de espadachines ( pariente cercano de las películas japonesas de samuráis), adaptado para el gusto del público occidental, sin por eso perder su esencia.

Respetuosa de sus antecesoras, Ang Lee no traiciona su espíritu y brinda una mirada universal en este relato marcado por tópicos universales como la venganza, el aprendizaje del héroe, los amores imposibles y la tragedia.

El director de “El Banquete de Bodas” lleva adelante esta fábula épica y romántica, situada en los últimos años de la dinastía Ching a principios del siglo xix, gracias al aporte del coreógrafo Yuen Wo Ping, quien fuera responsable de las escenas de acción en “The Matrix”.Director, guionista, actor y productor, con más de treinta años de trayectoria y tras haber trabajado con actores como Jackie Chan y Jet Li, Wo Ping ( cuyo nombre paradójicamente significa PAZ) comanda las estupendas secuencias acrobáticas de “El Tigre y El Dragón”. Cuerpos que desafían la ley de gravedad, vuelan, saltan por los techos, las paredes y hasta por encima del agua y un formidable experimento en las copas de los árboles de un bosque de bambú son apenas algunos de los espectaculares momentos que asombrarán al espectador poco acostumbrado a los códigos de las películas de Hong Kong.

Aunque sea el robo de un mítica espada el que ponga en funcionamiento el relato, el núcleo fundamental está centrado en las dos historias de amor que atraviesan la película: una, compuesta por los personajes de Chow Yun- Fat y Michelle Yeoh,, silenciada a través de los años por dos guerreros valentes a la hora de la pela pero tímidos para entregarse al otro; la segunda, integrada por los personajes de Zhang  Ziyi ( El Camino a Casa) y Chang Chen ( Felices Juntos) es apasionada, física, impulsiva, dispuesta a enfrentarse a cualquier impedimento y a desafiar los convencionalismos.

Por momentos, “El Tigre y El Dragón” recuerda a un western, con escenas como la del asalto en el desierto al carruaje que se asemeja a una diligencia y la pelea en la taberna, uno de los toques de humor de la trama.

Ang Lee maneja un refinado erotismo ( la primera pelea de las mujeres, la persecución de  los amantes) y logra una proeza poco habitual en las películas de acción: además de su destreza física en los combates, los actores al mismo tiempo muestran sus emociones, y esto se debe, respaldado en el trabajo del director, al magnífico trío protagónico: Chow Yun- Fat ( en un papel pensado originalmente para Jet Li, quien declinó la oferta para hacer “Romeo Debe Morir”) quien denota en su rostro el arrepentimiento de haber postergado en demasía sus sentimientos, y las dos intérpretes femeninas que constituyen el motor de la historia, Michelle Yeoh, en un trabajo excelente- el mejor de la película- quien demuestra ser una gran actriz, no solo una heroína de acción, permitiéndose aquí combinar elegancia, fuerza y determinación, sumada a una entrega incondicional al ser amado y Zhang Ziyi, una bellísima mujer, un torbellino de deseo , ambición y obstinación. Los tres representan elementos frecuentes en la filmografía del taiwanes:el enfrentamiento generacional, los amores prohibidos, la oposición entre la tradición y la modernidad son temas que pueden encontrarse en cualquier film del director.

Con sus diez nominaciones al Oscar, El Tigre y El Dragón marca un reconocimiento y el fin de un proceso para el cine de acción “made in Hong Kong”.En la última década con la llegada de John Woo junto a varios directores, actores y actrices a los Estados Unidos y la asimilación de Hollywood del modelo en películas como “The Matrix” , “MI:2” y “El Mañana Nunca Muere”, sumado al tardío éxito vivido por Jackie Chan, se formó un fenómeno, con equivalentes en la TV y los videogames que tenía la legitimidad industrial y el apoyo comercial al que ahora se le agrega la bendición académica

Para Lee, es su cuarta película nominada, junto a “El Banquete de Bodas” ,”Comer, Beber, Amar” y “Sensatez y Sentimiento”. Por otro lado “El Tigre y el Dragón” va camino a convertirse en la película hablada en idioma extranjero más exitosa de la historia en los Estados Unidos.

Para aquellos que se pregunten el porque del título, el mismo tiene que ver con los nombres de los personajes de Zhang Ziyi y Chang Chen,también alude a un proverbio chino el cual dice que nada es lo que parece, siempre hay otro significado por debajo de la superficie.Este concepto sirve asimismo como una excelente definición de la película.

LEONARDO MARTINELLI

 

 
 

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