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Título:
El
idiota
Título original: Návrat
idiota
1999
Color, 100’
Origen: República
Checa
Dirección: Sasa Gedeon
Guión: Sasa Gedeon
El
regreso del idiota es un filme que se sostiene durante los 100 minutos
de su duración.
Los
condimentos de este filme checo son: una dirección sólida, una cámara
inquieta que se empecina en narrar con las imágenes, un protagónico
eficaz sólo posible con gran trabajo actoral y de dirección, alegorías
ajustadas que adornan la narración sin excesos. Por ejemplo, la escena
donde el idiota sueña con una habitación que tiene el piso como un
río y la cámara lo toma en picado desde el techo.
La
historia se focaliza en un joven que acaba de salir de un asilo y sabe
poco de las convenciones del mundo exterior, sobre todo sabe poco de las
hipocresías y los engaños que pueblan la vida diaria de la urbe. Sobre
este desequilibrio transita la historia del director Sasa Gedeon
que se inspira en el personaje principal de El idiota, de Fedor
Dostoievski.
La
primera vez que “El idiota” se vio en la Argentina fue durante el II
Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, en 2000, donde fue
proyectado en competencia y sus dos coprotagonistas, Anna Geislerova y
Tatiana Vilhelmova, compartieron el galardón a las mejores actrices,
mientras que el director y guionista Sasa Gedeon, obtuvo el premio al
mejor guión. Ambos reconocimientos fueron otorgados con absoluta
justicia.
Gustavo
Camps
Cuando
la pureza gana...
Con
“El idiota”, del joven realizador Sasa Gedeon, regresa el cine checo
al país. Esta película viene además precedida de varios premios en el
Sundance Festival y aquí la presenta Zeta Films.
Basado
en el personaje de la novela homónima de Fedor Dostoievsky, Gedeon nos
cuenta la vida de un joven que ha sufrido trastornos psicológicos
severos y regresa a su ciudad, luego de un período de internación
donde los electroshocks han sido el pan cotidiano, buscando a sus
familiares cercanos. Se encuentra con una tía y con primos, o al menos
es la intención del director que éstos actúen de esa manera, sin que
llegue a quedar nunca muy en claro cuál es el parentesco. En el tren se
encontró Frantisek con una de las hijas de ese pariente lejano,
desconociendo quién es. Ya en el pueblo, nadie quiere darle albergue y
su presunta tía no está en el momento en que él llega, por lo que
deberá pernoctar a la intemperie, en una fría noche de invierno. La
situación se revierte para Frantisek que, repentinamente, encuentra en
la chica que vio en el tren a una amiga. Ella lo lleva a su casa, a
escondidas de sus padres. Sin querer, también Frantisek asiste, en esa
larga espera por encontrar a su tía, al desencuentro amoroso de la
hermana de quien es su ocasional amiga del tren y un joven que luego
resultará un primo.
Su
amiga, muy bella, la que le ha dado techo y comida, es la novia de este
hombre que mantiene una relación amorosa con la hermana de aquélla.
Frantisek es el testigo involuntario de situaciones que lo llevan a
tener nuevas pesadillas y llantos en sus sueños. Y un hilito de sangre
de su nariz comenzará a rodar por su rostro cada vez que los personajes
se enfrenten a situaciones límites, lo mismo que le ocurría como
consecuencia de los electroshocks: para todos, Frantisek es un tonto.
Sin embargo, Frantisek ve la vida de una manera limpia, sin traiciones,
y desde su ingenuidad, surgen frases y convicciones que obligan a
replanteos a las dos familias involucradas. La mirada de Frantisek habla
más que cualquier palabra y pone de manifiesto mejor que cualquier tipo
de iluminación artificial, por decirlo de esta manera, las miserias
humanas y cotidianas. El dolor, el amor, las pesadillas, del
protagonista, de este “idiota”, empiezan a ser tenidas en cuenta por
alguien desde otro lugar. ¿No será este joven hombre, de mirada
franca, una persona para tener en cuenta y no para excluir?
Se
trata de una película emotiva, profunda, que no apela a grandes
recursos cinematográficos sino a una narración convencional, al uso
justo de planos, sin derroches ni exageraciones . No hay artificios ni
en el texto ni en la realización del film. No se verá una película
cargada de adrenalina sino un film que llega al corazón, simple y
sencillamente.
Elsa
Bragato
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